El Horror

Reseña de We Are What We Are, Remake de Somos Lo Que Hay

Sección: Reseñas

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Por: @Sergb__

Continuando con el tema de remakes, vale la pena hacer la revisión de un remake que lo hizo bien. Para algunos, incluso mejor que la original.

En esta época copada de secuelas cinematográficas, superhéroes y cada vez más re versiones, un filme como We Are What We Are se erige no sólo como una opción interesante y casi obligada, sino como un modelo de lo que, en este caso, debería ser un buen remake. Qué retomar, cómo adaptar, en otras palabras: Cómo filmar algo que ya fue realizado.

En el caso de We Are What We Are, el marco posee una dualidad que no es fácil abordar.

Por un lado, el hecho de estar basada en un filme extranjero le permite jugar con diversos planteamientos sociales y contextos que trabajan a favor de crear una obra original, sin embargo, se corre el riesgo de tergiversar una idea central, siempre y cuando esta haya tenido la solidez suficiente como para ser respetada.

Jim Mickle, director de este filme, comprendió muy bien el proceso, hizo suyo el argumento original y logra lo más difícil: salir bien librado de las comparaciones. Y es que las comparaciones son inevitables y, en algunas ocasiones, necesarias.

We Are What We Are está basada en la película mexicana Somos lo que Hay (2010) de Jorge Michel Grau. El hecho histórico de ser la primera película mexicana en tener un remake estadounidense (y en muy poco tiempo) le confiere a ambas —mexicana y norteamericana— un interés extra. Aunque el foco de atención (y también la presión) siempre irá sobre el remake.

we-areWe Are What We Are cuenta la historia de los Parker, una familia pobre que vive en una casa dentro de las zonas conocidas como “trailer parks”. Los Parker, padre e hijos (dos chicas adolescentes y un pequeño) viven en duelo por el reciente fallecimiento de su madre. Independientemente de eso, la familia parece tener un sufrimiento constante. El padre, ausente en todos los aspectos, deja todo a cargo de las dos niñas, pero ellas no parecen capaces de sacar adelante dicha encomienda.

Jim Mickle realiza un primer acto poderoso. No sólo plantea bien a sus personajes, sino que nos ubica en una atmósfera perfectamente delineada.

Tenemos por un lado una muerte. Las circunstancias en las que muere la madre, aunque lo vemos, nos son desconocidas, e inmediatamente después somos trasladados a un luto “autista” que nos dice más cosas de las que vemos en pantalla.

Uno de los principales aciertos de Mickle, al igual que en su momento Michel Grau, es transmitir una especie de pánico e incomodidad sin la necesidad de elementos gráficos. La consecución y hábitos de los Parker hacen evidente que no son una familia normal y eso no tiene nada que ver con su contexto de pobreza, sino con un secreto.

A partir de aquí el filme va liberando detalles esenciales en el género del suspenso para irlos transformando en miedos humanos, lo desconocido, lo que se sale de nuestro control, lo que consideramos anormal. Es decir, We Are What We Are comienza a ser un filme terrenalmente espeluznante.

Los Parker, disfrazados de gente normal (aunque, de nueva cuenta, no lo parecen) intentan encajar y/o fingir en el sitio que los rodea. La clásica vecina que de tanto ayudar termina estorbando, el investigador que siempre sospecha y los personajes periféricos que no hacen más que exaltar el sentimiento de temor hacia una familia que oculta algo. Aunque —y aquí tal vez el principal acierto de Mickle— la familia también tiene miedo de ellos mismos y de sus actos.

El padre, aparentemente débil e inseguro, tiene una incapacidad tan grande que deja todo a sus hijas, pero sobre todo a un dogma. Su devoción hacia dios, como si la religión no fuera lo suficientemente obscura, es pavorosa. Por su parte, los hijos tratan de ser entre ellos mismos la guía que tanto buscan en vida y en la aprobación de sus actos.

El aspecto visual desempeña un papel muy importante. La belleza y palidez de las niñas es el reflejo del vacío que existe en casa y dentro de ellas; el disfraz de algo más inquietante. Mickle trabaja sus personajes a, valga la metáfora, fuego lento para explotar en un gran tercer acto. A esto mucho ayuda el trabajo de Bill Sage como el patriarca de esta familia. A pesar de que sus diálogos son limitados dentro de la primera mitad del filme, su trabajo nos transporta de la compasión al rechazo en una curva narrativa muy bien trabajada.

Independientemente de la inevitabilidad hacía la que nos dirige el filme, es ahí donde la esencia de los personajes posee un último complemento. Es decir, We Are What We Are es la sosegada e interesante construcción de ello. El filme puede ser apreciado, si se quiere, como una justificación visual, sin embargo, es su totalidad la que adquiere valor.

Mickle realizó un filme pausado y bien narrado, un filme personal con significados que trascienden el matiz sanguinario. Las consecuencias y formas de llegar a esas instancias no buscan juzgar ni justificar a nadie y el hecho de que aparentemente no existan motivaciones más allá de las obvias le da la plusvalía que requiere el género. La apuesta va sobre un escalofrío en crescendo y sale ganando.



Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

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PUBLICADO

13 May 2014