El Horror

Reseña de “Berberian Sound Studio” la Inquisición del Sonido

Sección: Reseñas, Trailers

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Por: @Sergb__

En una actualidad donde un enorme porcentaje de cineastas reciclan fórmulas y modelos para realizar una película, es refrescante encontrar a alguien como Peter Strickland, un director que con apenas dos largometrajes en su carrera manifiesta una gran originalidad y experimentación del lenguaje sin dejar de lado sus influencias. Mucho más si tomamos en cuenta que ésta, su segunda película, Berberian Sound Studio , es un homenaje a la historia del cine y a la actualidad del director. Es decir, evoca en su forma y fondo dos obsesiones o influencias distintas sin dejar de ser una obra inédita.

Berberian Sound Studio es la historia de Gilderoy (Toby Jones), un ingeniero de sonido que es contratado para trabajar en la post producción de una película de horror italiana. Pero también es la historia de esa película, The Equestrian Vortex, un filme Giallo en toda la extensión de la palabra donde varias adolescentes de un colegio o convento son atacadas por brujas y demás seres malévolos. O al menos eso parece. Y es que el hermetismo que rodea a ese filme es tal, que la ficción pareciera trasladarse al estudio de grabación. Las actrices de doblaje, productores y asistentes de efectos llevan una relación que Gilderoy no comprende. Amabilidad y aspereza en un mismo espacio. Y a la cabeza de todos ellos, el director del filme, Giancarlo Santini (Antonio Mancino), un artista excéntrico que contra toda evidencia, pide no confundir su filme con uno de horror. Santini, aunque de forma extraña, parece ser el único que apoya e idolatra el trabajo y personalidad de Gilderoy. Para un británico sobrio con antecedentes en documentales sobre la naturaleza (ojo con el importante paralelismo que crean las cartas que le escribe su madre), todo este ambiente del lugar de trabajo es tan nuevo como incómodo. Desde su llegada a Italia e inmediatamente después al estudio, Gilderoy se lleva una serie de malentendidos y desconciertos. Parece afectado por todo; la trama de la película, la forma de trabajo, el equipo de producción, etc. Sumado a eso, está la barrera del idioma y las costumbres. Gilderoy no logra verdadera comunicación aun cuando la mayoría habla inglés.

A partir de este choque cultural, Strickland va hundiendo a su protagonista física y psicológicamente en ese ambiente. Al mismo tiempo y a partir de ello construye una atmósfera muy bien lograda. Berberian Sound Studio se ve y se percibe. Los colores, la luz tenue, los sonidos, la cuadratura casi militar de los pasillos. Un lugar claustrofóbico aderezado con múltiples tomas y grabaciones: un susurro, un grito de miedo, caídas, brujas, una cabeza que se destroza con el pavimento, cuero cabelludo siendo arrancado, un fierro al rojo vivo sobre los genitales… Situaciones con las que Gilderoy jamás había trabajado y que ahora tiene que magnificar por medio de maquinas y cintas. Y también con medios rústicos que parecen crear un efecto negativo en él. Sandías que replican una decapitación, berenjenas que suenan a descalabros, burbujas de agua transformadas en aceite hirviendo. Todo ese ambiente análogo (ruido y apariencia) adorna, contribuye y trabaja para los dos hemisferios que Strickland propone: en el que se desarrolla Gilderoy y el de nosotros como público. Naturalmente, las consecuencias son mayores en la ficción, ¿cierto? Puede que no. Y ahí está la gran virtud del filme.

A través de transiciones muy elegantes y casi imperceptibles de escena a escena (el cobertizo donde duerme Gilderoy está cerca del estudio) Strickland no saca a su protagonista de un mismo espacio, pero sí crea la sensación de un tiempo difuso. Este avance o, se podría decir, desmoronamiento anímico de Gilderoy ante las circunstancias, pone la mesa para un tercer acto surrealista y escalofriante.

Muy “a la Lynch” (y aquí el aspecto de saber asumir las influencias), Strickland renueva el relato y construye otra dimensión para sus personajes. A partir de aquí Berberian Sound Studio es un filme que sigue despertando interrogantes y metiéndonos en su dinámica. La gran habilidad de Strickland es que al destapar esta matrioska cinematográfica hace que su línea narrativa se convierta en una espiral de locura. Nos pone a imaginar y reflexionar sobre lo que está sucediendo. Y la puesta en escena es tan efectiva y siniestra que se respira, se siente.

poster-berberian-sound-studioBerberian Sound Studio es un thriller que rinde tributo al cine italiano de los setenta con tal pasión y personalidad que se vuelve un imprescindible del 2014.

Parafraseando a Tyler Durden: para comprender Berberian Sound Studio, primero hay que fijarse una regla: No tratar de comprender Berberian Sound Studio. Y para lograr esto hay que seguir una segunda regla: Ver Berberian Sound Studio en una sala de cine. Porque este filme se ve, pero sobre todo se experimenta y escucha. Y aunque los gustos o buen análisis no entienden de formatos, no hacerlo así sería como no haberla visto.

Nota: Berberian Sound Studio se encuentra en exhibición en la Cineteca Nacional, Cinemanía Loreto y La Casa del Cine bajo el título “La Inquisición del Sonido”. Contra la tradición de las casi siempre nefastas traducciones al español, esta posee cierta coherencia. Así de relevante y claro.



Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

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PUBLICADO

4 June 2014