El Horror

Relatos Salvajes, la violencia puede ser divertida

Sección: Reseñas, Trailers

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Por: @Adayin

Después de la cantidad de aplausos y ovaciones que la cinta “Relatos Salvajes” obtuvo en Cannes 2014, el estreno en su país de origen fue algo curioso. La curiosidad llamaba, sin duda, convirtiendo a la película en un monumental éxito económico y en la mayoría de los rincones críticos, postulándola ya como la elegida a ser enviada al Oscar como película extranjera de Argentina. Y sin embargo, había un dejo de crítica y maldad también detrás de su creación y de su recepción.

Seré breve. Para algunos especialistas en la crítica en Argentina, la cinta era una blasfemia hipócrita, con filosofías de extrema derecha y una hipocresía rayando en cinismo por parte de su director Damián Szifrón. En alguna entrevista, al director se le tacho de pomposo, desleal, falso. Criticando al sistema que curiosamente es el que le ha permitido ganar millones con su reciente cinta. Un hombre que desconoce de carencia y que ante los movimientos de injusticia que se presentan en toda América Latina, se le juzgaba de ser el tipo de personas que preferiría montar un muro para que los pobres no lo cruzaran a enfrentar el problema. Muchas ámpulas levantaba la postura del director y su cinta entre muchas corrientes, seamos sinceros, de extrema izquierda que politizaban aprovechando la popularidad que estaba gozando Zsifrón.

Siempre he defendido el hecho del cine quedando como registro de un momento cultural, histórico, político y social de la humanidad. Pero tampoco creo que se deba juzgar a una cinta por el contenido social e ideas político-sociales, más que por el funcionamiento de la película en sí.

Y esto viene a cuento, porque Relatos Salvajes se trata justo de un conjunto de historias, de momentos que parecen querer definir que en nuestros tiempos modernos, la única forma de salir avante es atacar con violencia al de enfrente. Tal vez la visión es alarmante, pero es tal la empatía, la cercanía y hasta la frustración que la cinta logra conectar con la audiencia, que fuera de asustar, provoca sonrisas, carcajadas y cierta complicidad de forma más que meritoria.

Los seis episodios que conforman la cinta no tienen mayor conexión que la temática misma, la violencia, la rabia. Es ahí donde se puede apreciar el poder de la cinta, que ante la acumulación de mediocres cintas/antología que tan de moda han estado los últimos años (modo recurrente en el cine de horror) esta antología entiende que no necesita un punto en común, un eje narrativo forzado, una historia que conecte y resuelva las interrogantes que periodos cortos de cine inevitablemente provocan, porque cada episodio sabe conectar a modo independiente y concentrar el conjunto hacia su desenlace. Esa independencia camina entre la tragedia, la accidental ira diaria, la revancha y la violencia, como forma que tenemos los seres humanos para comunicarnos entre nosotros.

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La cinta inicia con un episodio donde varios pasajeros en un avión descubren con sorpresa y eventualmente terror que están vinculados por el pasado, por los errores, por sus decisiones y van en camino a una gigantesca catástrofe. A continuación, una mesera con graves problemas monetarios identifica a un empresario que arruino su vida y la de su familia y forcejea la posibilidad de cobrar una venganza que ni ella misma se convence de merecerla. El tercer segmento que bien podría ser el mejor, muestra el cruce de dos hombres en una carretera, de posiciones económicas totalmente opuestas y los coloca en un enfrentamiento casi primitivo, animal, violento y tremendamente divertido. El siempre estupendo Ricardo Darín protagoniza el cuarto episodio donde un ingeniero llega al límite de tolerar, luchar y al final agachar la cabeza ante los abusos de las autoridades y de la decepción de su familia, para entonces fraguar una venganza. En el más cruel y quizá tendencioso episodio, un millonario tiene que resolver el accidente que causo su hijo por medio de corrupción y la necesidad de los menos afortunados justo para enfrentar más engaños y ser él de quien se aprovechen. La cinta cierra con una fiesta, como venía preparando su propio terreno, donde una novia descubre la infidelidad de su esposo durante su propia boda, convirtiendo el festivo momento en una locura que se acerca mucho a la sociopatía.

Entre tanta violencia y el inevitable cuestionamiento/posicionamiento de la audiencia con cada uno de sus atormentados y desquiciados personajes, uno no puede más que rendirse ante una visión universal y un discurso narrativo de lo más elemental, la ficción cobrando justicia y venganza de las terribles realidades que a veces nos toca enfrentar. Si, sin duda pueden encontrar posturas sociales y Zsifrón pareciera mostrar una tendencia política. Pero también en su momento se decía que Iron Man (2008, Favreau) se trataba de una fábula armamentista y republicana. Cada quien, pero en ambos casos, no hay nada que pueda restar el entretenimiento puro. Y en caso específico, “Relatos Salvajes” bien puede tratarse de una de las mejores películas del año.



Autor: adayin

Director, escritor y productor de cine, tanto de horror como de otros géneros. Experto en el cine clásico y apasionado por Hitchcock. Es nuestra única esperanza para aspirar a nuestra propia película al estilo V/H/S, o al menos a un documental de nuestras batallas en la vida común y corriente fuera de este sitio.

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PUBLICADO

2 December 2014