El Horror

Crítica Brutal: The Ring (2002)

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Crítica Brutal” es una columna donde compartimos nuestra opinión sobre cintas que han gozado de enorme popularidad, que una acumulación de factores las han convertido en éxito y en que varios casos, siguen siendo referencias comunes. Y sin embargo, no comprendemos porque. La columna es responsabilidad del autor, desde luego, aclarando que no todo el staff de El Horror MX comparte dicha opinión.  Es probable que se incluyan spoilers.

por: @adayin

El Aro (The Ring, 2002)

Dir. Gore Verbinski

Es injusto comparar una cinta con su antecedente inmediato (en caso de haberlo). Lo mismo para películas basadas (o inspiradas) en literatura, novelas gráficas, comics, reboots, etc. Una cinta debería ser juzgada o admirada por los aportes que presente en pantalla, nada más. En el caso de The Ring, resultaría sencillo comparar la versión americana contra la original oriental, con el apoyo eterno de “el original siempre será mejor”. Así que para quitar de inmediato ese obstáculo/oportunidad, no voy a comparar ambas versiones (en la medida de lo posible) para simplemente tomar la versión de 2002 como historia propia.

The Ring, narra la historia de una reportera que, a raíz de la muerte de una sobrina, investiga la historia detrás de una misteriosa y maldita cinta de video, que causa la muerte, siete días después, de quienes la han visto. Los objetos malditos son algo que han estado en la historia de la humanidad desde siempre, desde collares, joyas, pasando por carros o casas y llegando a planetas o universos. La idea de un video, tan accesible y habitual en nuestras vidas, como una especie de maldición adherida a quien lo pone, es igualmente fascinante como terrible.

theringsmall2El inicio de la cinta es interesante: la existencia del video salta a la plática de dos chicas pasando la noche, solas, una de ellas revela, entre seria y bromeando, que ha visto dicha cinta y que esa noche se cumple la semana después, para después ser atacadas, una sobreviviendo pero enviada al manicomio, la otra muerta dejando tras de ella una expresión de profundo horror. Y después de esto, pues nada más, la cinta se descompone en todo sentido. Parecía más una prueba/error estudiando que tan factible es adaptar cintas de horror oriental.

La reportera, quien no muestra atención ni a su hijo (por razones de trabajo) ni tampoco a su trabajo (por razones desconocidas) termina encontrando la cinta, viéndola, recibiendo dicha llamada, gritando en pánico, aprendiendo a usar equipo que utiliza la prensa (aun cuando se supone es reportera) pidiendo ayuda a un colega que resulta ser el padre alejado de su hijo, copiando la cinta y dejándola a merced de su hijo para que la vea por curiosidad; todo esto con una insoportable facilidad, que fastidia. Lo que podía ser una interesante investigación, para dar expectativas y conclusiones en el espectador, queda relegada a un lado, para dar paso a un estilo visual que inicio a mediados de los noventa y se fomentó a inicios de este siglo: el estilo videoclipero, de alto contraste, colores reventados y opacados en post-producción y movimientos de cámara más dinámicos en momentos comunes, más estáticos para resaltar efectos visuales, además de otras técnicas visuales (la mayoría generadas por computadora) que menciono para explicar que dicho estilo es visual por encima de integral, es más lo que se ve, como se ve, de lo que se cuenta.

Sí, la cinta se ve bien, pero ese es su único atributo, una triste aportación a una fabulosa idea. Esa ambición por resaltar las virtudes visuales y tecnológicas del cine occidental, reduce la cinta en el umbral del tedio, notorio en los personajes, en las locaciones, en las secuencias (lo de los caballos es ridículo) y hasta en los actores, que parecen estar en tal grado de sopor que se contagia.

Y aunque mencione anteriormente “en la medida de lo posible”, me resulta imposible no resaltar una theringsmallpequeña comparación, que viene muy al caso: el clímax de ambas cintas. Ese momento en que como espectadores vemos cómo funciona la maldición del video. La niña saliendo del televisor. Con escasos recursos, la cinta japonesa ingenio varias técnicas para hacer el momento algo digno de recordarse, con el tiempo necesario para admirarlo y aterrorizarse. La secuencia en el remake bien podría tratarse de una de las peores escenas en los últimos años en el cine de horror, incluyendo (o quizá por eso mismo) sus considerables recursos tecnológicos y económicos. La niña del remake, que poco a poco mostraba brillos en su historia, queda reducida a un inofensivo y chafa efecto que fuera de asustar, provoca risa (como anécdota, en la sala de cine que la vi en su estreno, una persona se levantó y salió furiosa después de la escena)

Gore Verbinski tiene una filmografía muy exitosa (económicamente hablando) aunque también bastante dispareja. Aunque a su defensa, años después se las ingenió para contar una funcional e interesante cinta basada en una atracción de Disneylandia. Al menos esa primera parte muestra que aprendió de todos sus errores que ejecuto de manera evidente en este insoportable churro.

 



Autor: adayin

Director, escritor y productor de cine, tanto de horror como de otros géneros. Experto en el cine clásico y apasionado por Hitchcock. Es nuestra única esperanza para aspirar a nuestra propia película al estilo V/H/S, o al menos a un documental de nuestras batallas en la vida común y corriente fuera de este sitio.

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PUBLICADO

22 May 2015