El Horror

Reseña y Trailer de A Girl Walks Home Alone at Night

A Girl Walks Home Alone At Night Película

Por: @Sergb__

A Girl Walks Home Alone At Night PelículaUn joven en espera de aparentemente nada saca un gato de una casa y lo presenta como suyo. Un niño que suponemos debería estar en la escuela, se acerca a pedirle dinero porque sí. Un dealer y proxeneta se cobra deudas con pertenencias ajenas. Una prostituta exige su pago y en lugar de recibirlo termina humillada. Un viejo adicto la sigue por la calle rogándole un encuentro. Una chica observa todo sin hacer nada. Al menos no ahora.

Estos personajes se cruzan en un lugar ficticio llamado, vamos entendiendo, Bad City. Una ciudad industrializada, desolada, que hasta este punto ha exhibido parte de su microuniverso con la notable ausencia de una figura de autoridad. En esa fisura es donde entra la joven, “The Girl” (esplendida Sheila Vand), que como primer acto cobra justicia nada menos que con el proxeneta.

El planteamiento mencionado podría dar inicio a un buen western, a no ser porque la justiciera es, pequeño gran detalle, una chica vampiro que no es el antihéroe vaquero por excelencia, sino alguien saciando una necesidad primaria, de sangre, en este caso- y porque el lugar árido que normalmente sirve como escenario de enfrentamientos, aquí es un Irán (también seco) con su respectiva opresión donde la mujer juega un rol claramente inferior en la escalera social.

Este homage-o-rama de géneros es la carta de presentación de Ana Lily Amirpour, una cineasta que entró al juego de los estudios con agencia de representantes, guion bajo el brazo y todo el teatro, y que a pesar de esa inversión (monetaria y creativa) decidió abandonar completamente su esfuerzo al darse cuenta de que el cine estadounidense es precisamente un juego donde el talento no siempre es lo primordial. Amirpour quería hacer películas sin concesiones, y para ello se trasladó por medio de una beca a Alemania, lugar que gracias a su flexible industria terminó inspirándola para escribir esta historia que traía en mente sobre una chica vampiro que vive en Irán y cuyas víctimas son únicamente hombres.

Con un claro señalamiento a la misoginia, la directora se tomó todas las licencias creativas que le dio en gana (qué mejor que el horror como principal eje para ello) y realizó un filme casi inclasificable (que ojo, tampoco completamente inédito) titulado A Girl Walks Home Alone at Night.

En el camino de esa independencia artística, paradójicamente, se ha topado con un éxito que tal vez ni ella misma esperaba. Y mucho se debe no sólo a la propuesta argumental, sino a su forma.

Partiendo de ese importante detalle de que no existe una figura de autoridad, al menos no en sentido institucional, pero siendo esta película una que se desarrolla en un contexto donde ─como dice un presentador de televisión en una escena─ la mujer debe quedarse en casa a complacer y cuidar al hombre si es que no quiere quedarse sola y desamparada (porque, claro, no hay alternativas para ellas), no se necesita un policía o sheriff que ponga el orden. Es decir, ya existe un ambiente de opresión que tiene acotadas, en todos los aspectos, a sus mujeres. Esa es la ley a menos que seas millonario. Sobre ese lienzo es que Amirpuour dibuja a Arash (Arash Marandi) y The Girl, un par de protagonistas con coolness que no encajan en esta sociedad, u otros personajes de plano disparados, como Saeed (Domini Rains), el pimp hecho a la medida de Ninja (frontman de Die Antwoord) en una de sus sutiles referencias, sin embargo, siendo siempre la vampiresa el corazón alrededor del cual giran los engranajes de esta cinta. Ataviada con su riguroso chador, sí, pero con un aire indie y obscuro que podría tener cualquier otra de adolescente de una metrópoli moderna de occidente llámese Los Angeles o Nueva York.

A Girl Walks Home Alone At Night Película

A eso se suma otra circunstancia desafiante, esta chica sale de noche sola, valga la redundancia, y las implicaciones de ello son sustanciosas; puede simplemente vagar por las calles, observar, tal vez espantar a un niño desobediente y robarle su patineta, y por supuesto, alimentarse, combatiendo con sus mordidas la misoginia, como dice uno de los taglines de este filme. Lo interesante es cómo Amirpour no se centró en eso para hacer de la película una denuncia cabal, incluso intercambia los roles sociales al esclavizar a un hijo que cuida de su padre adicto, sino que se apropió de esos elementos para crear una protagonista que exulta independencia más la poderosa distinción de ser vampiro en un filme que constantemente se sale de los convencionalismos. Como cuando es una historia de terror y la chica tiene que atacar aunque pareciera que no va hacerlo o viceversa, eso sí, con un toque de fiereza para dejar claro que esto es serio. O cuando se cuelga exitosamente de la comedia, como en su encuentro con Arash, el James Dean iraní desorientado que con su disfraz de Drácula y efectos del éxtasis (salió de una fiesta) da pie a una de las mejores secuencias del filme. O cuando aborda al romance desde un ángulo especulativo, con silencios y miradas. Cuando ella y Arash crucen caminos, y que en lugar de besarse o tener sexo, prefiere que esta chica muestre una intimidad mayor (ese departamento lleno de referencias pop impensable y peligroso en su sociedad) a un desconocido, y que cuando escuche los tentadores latidos de su corazón bombeando sangre, tenga compasión por la vida de este incauto y prefiera escuchar la canción “death” de White Lies. Y, claro está, cuando ambos lleguen a un impasse en su relación, y el filme evoque ahora sí completamente los rasgos del cine noir, western y demás.

Pudo ser excesivo y las tentaciones de llevar este argumento por varios caminos debieron haber aparecido, pero Amirpour ejecuta este híbrido de historias y géneros con una solvencia notable. Hay una aproximación light hacia su discurso, tal vez algunos así lo consideren, pero también una delicadeza y detalle visual que denotan a una cineasta prometedora. Lyle Vincent, fotógrafo, se luce con el blanco y negro que por momentos es casi más novela gráfica que cine, y el equipo creativo que formó con Amirpour no regala planos únicamente para el lucimiento visual, ambos dominan un lenguaje que se adapta al relato y su momento.

Las dimensiones de A Girl Walks Home Alone at Night son las mismas que de cualquier fantasía o épica Hollywoodense aunque su forma se ubique en otra liga. En entrevista con Waste Magazine, Amirpour habla del terror como primera obsesión cinematográfica, de la importancia que tuvieron en su formación cintas como Back to the Future (Robert Zemeckis, 1985) o Neverending Story (Wolfang Petersen, 1984), o de Under The Skin (Jonathan Glazer, 2013) y Only Lovers Left Alive (Jim Jarmusch, 2013) como influencias actuales. Ello ofrece pistas de cómo construyó esta historia, ya que su visión desembocara en una vampira que puede ceder a usar aretes o huir en el asiento de copiloto pero dejando claro quien tiene el mando, eso, eso es rebeldía y puro talento en franca conjunción.

El Trailer de A Girl Walks Home Alone at Night



Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

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PUBLICADO

6 August 2015