El Horror

El Legado de David Bowie

David-Bowie

Como cada mes, los miembros del Staff se reúnen para describir una selección basada en un tema particular, y en esta ocasión decidimos rendir tributo a uno de los artistas más importantes que hayamos tenido la oportunidad de reconocer en vida, el siempre extraño y aún más talentoso David Bowie.

El staff del horror decidió no hablar particularmente de sus películas, o de su música, tampoco de su vida como artista, nuestro acercamiento al Legado de David Bowie fue un poco más personal, decidimos hablar de lo que a cada uno de nosotros nos movió y nos dejó presente en la carrera de este grandioso personaje.

El Legado de David Bowie para ElHorror.Mx

Por: @_Evilive

Ya fuese cayendo a la tierra o siendo el rey de los goblins, David Bowie siempre resaltaba en las formas más eclécticas de ejecutar su arte y galvanizarlo con su apariencia cambiante, su sonido progresista y su teatralidad llena de glam. Sin duda, un ser que resumía el “ser de otro planeta” en su nombre y el creador original del tan provocativo proto-punk.

Desde Ian Curtis, pasando por The Runaways hasta llegar a Trent Reznor, hay pocos actos musicales que no se han visto influenciados por el icónico y cambiante personaje; sinónimo del rock y, por qué no, del rock progresivo a su manera.

Su apariencia sería sinónimo de creatividad y esa forma tan cambiante de mutar es sinónimo de David Bowie. ¿Camaleónico?… tal vez, pero lo que en realidad cambiaba en cada producción, era esa manera única de encontrar el hilo negro de su propia música. Cada personaje que creaba detrás de cada álbum era un nuevo rostro que presentaba y detallaba sus entrañas de forma teatral. Cada composición compleja le daba un tono que lo disparaba años luz hacia delante dentro de varias disciplinas artísticas, convirtiéndolo en artista en toda la extensión de la palabra, sabiendo aprovechar esa manera innata de adaptar su entorno a su creatividad.

Klaus Nomi lo emuló, Alan Moore se inspiró en el para crear a Ozymandias, Peter Murphy lo convirtió en vampiro y Jim Henson lo hizo el Rey de los goblins pero el solo se convirtió en héroe, no nada más un día, si no todos, para después ser una leyenda en vida, logrando aburrirse de esta vida mundana y decidir regresar a su planeta.

“Ground control to Major Tom, commencing countdown, engines on,
check ignition & may God’s love be with you”.

Por: @Dee_Caballero

Y en la recta final de su maravillosa existencia, David Bowie nos regaló Blackstar. Visiblemente demacrado y haciendo un gran esfuerzo por entregarnos un álbum que quedara para la historia, el “Mayor Tomlanzó su último disco solo dos días antes de su muerte. Su propio productor afirma que Bowie deseaba que Blackstar fuera su trabajo final,  su despedida, su swan song. En su tema I Can´t Give Everything Away nos deja una pista “…este es el mensaje que envié…”.

Es inevitable apreciar las notas jazzísticas de este disco. Hace más de un año Bowie entró a un bar de jazz en New York a ver una banca local, diez días después grabó con ellos Sue  y meses después terminaron juntos el disco. Las letras del álbum de la estrella negra están plagadas de insinuaciones sobre muerte y su notorio empeño por dejar un testamento que perdurara. Canciones como ´Tis a Pity She Was a Whore, Dollar Days y I can´t Five Everything Away cuentan con magníficas interpretaciones de saxofón e intensos solos de batería que nos hacen vibrar y emocionarnos con cada nota.

Si a alguien le quedaban dudas de que David Bowie aún entre el dolor de la enfermedad siempre fue un artista sublime, todas ellas se disipan ante este disco, sencillamente majestuoso. El valor que tiene va más allá de ser el último que escucharemos de él, es un recordatorio de que sabía que el final estaba cerca y un mensaje “…you know, I´ll be free just like that bluebird…”.

Ahora eres libre Bowie, gracias por tanto. Te recordaremos siempre.

Por: @Sergb__

Estos son recuerdos. Detalles que transformaron un momento. Mi perspectiva.

Ver el Unplugged de Nirvana y descubrir que la mejor canción del setlist no es de la autoría de Cobain. Refugiarse de una larga comida familiar con “Outside” y “Earthling” y entender que son mucho más que “Space boys” “Little Wonders”. Lograr que le ponga atención a Pet Shop Boys. Toparse el “Hours” en un botadero de discos y escuchar de un extranjero la importancia que el autor tiene en su país. Consumar el shock de que un detective iracundo reciba la cabeza de su esposa en una caja con “The Hearts Filthy Lesson”. Incrementar el surrealismo en la obra de David Lynch. Creer que la mejor canción de Placebo era un cover que cantaban con su autor porque resultaba lógico. La mordacidad de Lars Von Trier llevada a una nueva altura gracias a “Young Americans”. Sorprenderse gratamente, pues el goth rock de aquel tiempo rifaba, de que ese filme que inició con la gran “Bela Lugosi’s Dead” lo tiene como protagonista, un vampiro por si fuera poco. Travis sacándole provecho a sus guitarras en vivo porque “All the Young Dudes”. La sola relevancia de su figura en una cinta de Cameron Crowe que ponderaba al rock. Evocarlo al escuchar el nombre Nikola Tesla, y no a un hombre con bigote y peinado de raya. La épica de la radio pirata británica y su influencia coronada insuperablemente por “Let’s Dance” y cientos de grandes portadas. La guasa del desafío en una pasarela calificada por la personalidad más adecuada para ello. Lo destacado que resulta un travelling en blanco y negro que tiene como protagonistas a Greta Gerwig, el Chinatown de NY y “Modern Love”. Que la primera película de tu vida en un cine sea sobre una chica que debe franquear un laberinto de acertijos en un universo donde él era El Rey. Y qué Rey…

 Podría seguir y seguir, la trascendencia de David Bowie en la cultura popular de un cuarto del Siglo XX y éste, daría para una tesis. Lo que intento exponer con estas impresiones es la forma en que me influyó, ejemplificar vagamente cómo maximizaba innumerables cosas con su talento, así fueran los créditos de una película. Y todo ello desde la trinchera de lo diferente, lo excéntrico. Signo indiscutible de Artista superlativo, de los que ya no se dan.

Qué legado.

Qué dicha haber vivido para atestiguarlo.

Por: @_Eguiza_

Conocía a David Bowie desde hacía mucho tiempo, me gustaba lo suficiente, y en mi cabeza le tenía el mismo respeto que le daba a artistas como Prince, Freddie Mercury y Mick Jagger, es decir, grandes personajes que simplemente a mi no me llenaban del todo. David Bowie en mi adolescencia figuraba más por su inclusión en el cine (The Hunger siempre fue una de mis películas favoritas) que por su capacidad musical…

…No fue hasta que un buen amigo, algunos lo conocerán como @Alexneb, hace quizás unos 8 años me prestó el disco “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars“, y al fin me di una verdadera y merecida oportunidad para absorber a David Bowie. Ahí fue cuando descubrí lo grande y lo espectacularmente magnífico que era como músico y artista. Y lo más extraño fue que el golpe más recio lo recibí hasta la última canción de ese disco, “Rock And Roll Suicide“, en dónde Bowie libera un poder vocal fuera de este mundo, y su escritura es aún más impresionante.

En esta canción le habla directamente a su audiencia (a mi, pensaba yo, pienso yo), convenciéndola de que, sin importar lo que eres, con quien hayas estado, lo que hayas sido, bueno o malo, David Bowie reconoce tu dolor, y te está diciendo que NO ESTÁS SOLO…finalizando con una frase que sirve de refuerzo a todo lo que ha gritado durante 3 minutos ¡You Are Wonderful!…y eso proveniendo de un artista que nunca te ha conocido, no sabe quien eres, pero no le importa tampoco, él lo sabe en el nivel más humano, You Are Wonderful…ese mensaje a la fecha me conmueve hasta las lágrimas, lo tomo como un mensaje muy personal, muy íntimo, lo tomo como una canción que alguien escribió para hacerme sentir mejor con cada uno de los errores y cada una de las penas que he tratado de superar, y que si aún no he podido, algún día lo podré hacer…

A partir de ese momento me dediqué a escuchar todos sus discos, sus colaboraciones con otros músicos, el resto de sus películas…pero eso es otra historia…

You Are Wonderful, me decía David Bowie hace 8 años, y hoy de vuelta y con todas las ganas yo le digo a él…ERES MARAVILLOSO! 

Por: @Alfredo_Chocho

No había nadie mejor que el gran David Bowie para darle vida a Thomas Jerome Newton (su primer rol como protagonista), el personaje titular en The Man Who Fell to Earth, en la visión particular que tenía el director Nicolas Roeg de esta historia adaptada de la novela del mismo nombre; y es que la carrera de Bowie y particularmente el momento en el que se encontraba en 1976 tenían un eco impresionante con mucho de lo que vive el personaje alienígena de la película. La premisa es sencilla, un extraterrestre con la misión de conseguir agua para su planeta se estrella en la tierra; su objetivo es logrado con facilidad pero, por desgracia, éste se ve envuelve en varios vicios propios de la tierra que le impiden partir.

El resultado es una episódica y surreal película, que tenía todo para convertirse en la cinta de culto que es hoy y que es, aún para su tiempo, una curiosidad entre estas historias de ciencia ficción pesimistas que reinaban previo a la salida de Star Wars. The Man Who Fell to Earth no es una gran película pero sí una que vale la pena analizar, más hoy que se pone en contexto con la vida de este gran artista sin igual que fue David Bowie. En muchos sentidos pareciera un documental filmado para extraterrestres muy al estilo de Under The Skin de 2014 y tiene escenas verdaderamente notables y hasta aterradoras, donde Bowie  luce excelente como el más grande efecto especial que tiene la cinta —su apariencia es de verdad un deleite visual y queda perfecto con el tono de la historia—; aquí, el músico se muestra como un verdadero hombre de las estrellas perdido entre todos nosotros los terrícolas y mostrando una absoluta melancolía mientras se hacía cada vez más mundano; al menos ya podemos estar seguros que ha vuelto a casa, entre las estrellas, donde pertenece.

Por: @Adayin

No a una temprana edad, pero eventualmente descubrí que no todos los sueños y todas las metas están diseñadas para cumplirse. Muchas están fabricadas para perderse… sin que eso sea algo malo.

La primera vez que supe quién era David Bowie desconocía la importancia que tenía y que iba a tener. Fue en la cinta Laberynth, hace ya tantos años. Y aunque la mayor parte de mi atención estaba en las criaturas, el mundo y la bella protagonista, había algo enigmático en ese antagonista de look tan exótico, que permanecía en mi inconsciente. Su presencia era imponente, lo mismo amenazante como atractiva. Con los años, su nombre seguía apareciendo en mi vida, en momentos, que, en la delicada transparencia del recuerdo y la melancolía, resultaron muy importantes y entendí, entonces, que su figura quedo impresa desde aquel primer encuentro, y que crecía siempre que deseaba descubrir más, sobre música, sobre cine, sobre literatura, sobre movimientos y expresiones sociales. Su icónica figura, estoy seguro, rozo la vida de muchos, directa o indirectamente.

Y aunque Golden Years o Young Americans provocaban un efecto, fue años después que esa enigmática atracción/amenaza resurgió de forma consciente, con una canción (como varias en su discografía, después de varias lecturas) reflejaba sus ideologías budistas, sus memorias de querer convertirse en monje y la sugerencia de su maestro quien lo convencía de proseguir su carrera musical. La música, que a Bowie le parecía en un inicio genérica y común, poco a poco se convirtió en un monstruo mayor, musical, tecnológica y líricamente hablando. De un álbum que pocos reconocen como uno de los grandes, Earthling, la canción titulada Seven Years in Tibet, tomaba su título del libro homónimo de Heinrich Harrer, le provocaba cierta forma de disculpa por no haber sido más activo en su apoyo al Tibet. Lo mismo terrible como asombrosa, la canción llevaba esa enorme carga de atracción/amenaza que siempre caracterizo al carismático artista, que lo mismo cantaba una versión en mandarín, como en inglés, murmurando “Are you ok? You’ve been shot in the head. And I’m holding your brains, the old woman said”

Bowie sabía y expresaba mucho más de lo que podíamos entender en ese momento. Su ideología tibetana le llevaba a decirnos algo que con su muerte empezamos a entender: hay algo eterno en cada uno de nosotros (alma, espíritu, esencia, como queramos llamarle), algo que no es posible desaparecer ni destruir, sin importar el daño interno o externo que sufra.

Como dice el verso de esa enigmática canción: I praise to you. Nothing ever goes away.

Por: @Fredseel

David Bowie fue una persona a la que la palabra artista no lo podría describir mejor, por lo tanto he elegido hablar de su participación en la industria cinematográfica. Pero no se confundan, este espacio no es para decir cuáles son sus mejores actuaciones y deben ver ya. No, lo que hoy queremos en este top, es rendirle un merecido homenaje y recordar todo lo que nos dio durante su vida y que afortunadamente se queda con nosotros.

Hablar de él no es fácil, quiero decirles tanto y las ideas son  bastantes que no sé por dónde empezar.

Obviamente muchos lo recordamos por aterrorizar nuestra niñez como Jareth, the goblin king en Labyrinth, personalmente admito que la vi muy pequeña en compañía de mi hermano y sin entender mucho, pero algo que nunca olvidé fue a esa fea mujer de cabello rubio, sí, mujer. Ya como a los 11 años la vi de nuevo y todo cobró sentido.

También tenemos su extraordinario papel en The man who fell to Earth, del cuál alguien más habla en éste mismo top. Pero no solo sus papeles protagónicos merecen mención. Los pequeños papeles y cameos que tuvo son igual de excelentes. Un ejemplo claro es su interpretación de Nikola Tesla en The Prestige, o el agente Phillip Jeffries en Twin Peaks: Fire walk with me. En un género completamente distinto y tal vez de sus personajes pocos conocidos,  se encuentra Pontius Pilate en The last temptation of the Christ. Y bueno, ¿cómo olvidar su mínima pero increíble participación en Zoolander? No me pueden decir que no disfrutan esa parte de dicha película.

Es así como vemos la flexibilidad que Bowie presentaba para todas y cada una de las artes en las que se adentraba.

Sin más que decir, no nos queda mas que recordarlo, cada quien a su manera, cada quien las veces que quiera y sin importar lo que los demás piensen.

Por: @Elislimon

Después de varios borradores en los que escribía lo grandioso que fue -y sigue siendo- Bowie, pensé que para este momento muchos ya habrían leído varios artículos en su honor, así que decidí recurrir a mi memoria y contarles sobre algo que hasta este momento solo yo sabía: cómo conocí su música. Todavía recuerdo la primera vez que escuché a David Bowie. Tenía unos ocho años y justo aquel año había recibido como regalo navideño un Nintendo 64, entre mis cartuchos se encontraba NHL 99, que era un juego de hockey que por ese entonces me entretenía bastante; en el intro del videojuego una voz masculina cantaba: We could be heroes, just for one day. Ese fue mi primer acercamiento a Bowie, aún sin saberlo.

La pubertad me pegó como a muchos: me sentía incómoda, desconectada, enojada y con unas enormes ganas de gritar. Y entonces un día llegó a mis manos The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. Alguien me dijo: “Si te gusta Dylan, debes darle una oportunidad a Bowie“. Así que me encerré en mi recámara, coloqué el disco y lo escuché de principio a fin. Antes de que terminara Five Years ya me sentía identificada, la canción decía I never thought I’d need so many people, y supongo que en la adolescencia pasa eso: los detestas a todos, pero finalmente sabes que te hacen tanta falta. Ese hombre estelar me describía los tipos de amor con un suave saxofón en Soul Love; me contaba que por momentos se está arriba y por momentos abajo en It Ain’t Easy; me hacía bailar como posesa con Hang on to Yourself y emocionarme con los riffs de Suffragette City; pero sobre todas las cosas me repetía una y otra vez en Rock ‘N’ Roll Suicide que yo no estaba sola.

Ahora que se ha ido, lo imagino como en Starman, esperando en el cielo y pidiéndonos que no lo arruinemos, porque vale la pena lo que hay después.

Creo que a esa edad encontré a un amigo, alguien que daba sabios y extraños consejos sobre la vida que me deparaba el mundo adulto. Siendo muy honesta, mi adolescencia fue mucho más llevadera gracias a él, no me sentía tan fuera de lugar cuando lo escuchaba. Jarvis Cocker dijo en una entrevista para la BBC: “Bowie era como un faro que guiaba a las personas que se sentían un poco diferentes, les hacía sentir que estaba bien sentirse diferentes”. Funcionó conmigo.

Adiós y gracias, maravilloso viajero espacial.

Por: @LAMCH_

Fuck cancer.
Dos, tres. Quince veces.
Que si en películas, que si en su música, que si su trayectoria.  Digan lo que quieran. Una de las enfermedades más malditas de la historia se lo llevó y no haya nada que se pueda hacer al respecto.No era un grande. Era uno de los más grandes. Curiosamente, no soy tan fan. Tan. Pero no podría imaginar la música de los 70s y hasta la fecha sin la existencia de Bowie. No podría imaginar buena parte del arte como tal. Tan grande era que se autoregaló su último disco, días antes de morir. Y fue un regalo para la humanidad. ¿Ya lo escucharon? Se está despidiendo. Sabía que sin importar su grandeza, la batalla la tenía perdida. Pero aguantó para hacernos ese presente. Así de grande era.
Fuck cancer.
Larga vida al legado de Bowie.

Por: @lalodelarosa

Innovador en todas y cada una de las artes que nos regalaba; nos compartió su música, nos sorprendió con su videos, nos deleitó con sus atuendos y nos motivó con sus palabras. Su brillantez iluminaba el camino que recorría, en donde siempre se hacia acompañar por la genialidad, lo atemporal, lo misterioso y lo extravagante.
No desaprovechemos todo lo que nos deja; disfrutemos el último material que a pesar de las condiciones de salud que
presentaba, nos deja un disco-despedida con esa futurista visión y un video que es una oda al intelecto. Escuché que cuando se muere un artista empezamos a revisar su discografía, pero a Bowie lo hemos estado escuchando siempre. Su música está en una gran cantidad de películas y series; por lo que no es difícil que todos y cada uno de nosotros (incluso algunos sin saberlo) hemos escuchado a este músico y compositor británico.
El dramaturgo inglés Simon Stephens en Twitter escribío una de las mejores cosas que se puedan decir para despedir del plano terrenal a David Robert Jones:
My son tells me 57000 other people have also died this morning.
I like to imagine them all in a room whispering, “that’s David Bowie”.
La traducción sería:
Mi hijo me dijo que otras 57000 personas murieron esta mañana.
Me gusta imaginarme a todos en un cuarto murmurando, “Ese es David Bowie”


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PUBLICADO

15 January 2016