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Reseña The Walking Dead, Todas Sus Temporadas!

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The Walking Dead

Por: @Sergb__

Cuando este, su sitio de confianza llamado El Horror, comenzó actividades por allá de mayo del 2014, The Walking Dead ya era todo un referente televisivo del sub género Zombie.
Adaptada del cómic homónimo de Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlard; y desarrollada por el mismo Kirkman y por personalidades como Frank Darabont, Greg Nicotero y Scott M. Glimpe, la serie se ganó rápidamente la preferencia del público, y su confirmada séptima temporada a estrenarse en Octubre de este año, así como su hermana paralela, Fear the Walking Dead, dan fe de su buena salud.

Lo curioso es que The Walking Dead también tiene sus detractores. Y son muchos. Algunos por tergiversar el cómic, otros por no haber mantenido el nivel de su primera temporada, pero el señalamiento mayor es abusar de una fórmula narrativa y su condescendencia. Con el polémico final de su sexta temporada y pensando que ahora sí ya todos vieron el capítulo, vale la pena hablar un poco de cómo se ha desenvuelto la serie hasta hoy en día, así como de sus aciertos y errores.

INICIOS.

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¿Realmente necesitábamos una serie sobre zombies? Al menos en aquel 2010, parecía que sí. Y The Walking Dead tuvo la fortuna de acogerse a una novela gráfica probada en lugar de buscar el hilo negro.

Independientemente de su gran campaña publicitaria, el primer capítulo fue exitoso porque se apoyó en lo familiar; esto es una dinámica en la que se presenta al protagonista en un mundo apocalíptico sin que éste sepa qué diablos está sucediendo.
Aquí se trata de Rick Grimes (Andrew Lincoln) el sheriff que despierta de un coma de semanas sólo para enterarse que el mundo como lo conocía ha desaparecido y ahora es dominado por zombies.
Aquel episodio titulado “Days Gone By” fue escrito y dirigido por Frank Darabont, quien aparte de que puso toda su experiencia al servicio de la historia de Robert Kirkman, introdujo eficazmente a personajes esenciales aparte del protagonista. Darabont, lo sabemos, es uno de los mejores adaptadores en el cine contemporáneo, y este episodio lo comprobó una vez más.

Esa primera temporada resultó interesante, los personajes buscaban moverse hacia un lugar seguro y los zombies eran una amenaza real. No se buscó hacer más de lo que ofrecía la fuente original, pero la sub trama de Merle y Daryl Dixon (Michael Rooker y Norman Reedus, respectivamente) así como un episodio llamado “Vatos” apuntaron a la inevitable dirección hacia la que TWD se terminaría moviendo en caso de éxito: confrontación entre humanos. Y el éxito, por supuesto, llegó.

NUEVA DIRECCIÓN.

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A decir de los fans y quienes sí han leído las entregas de los cómics, la serie gradual pero firmemente, fue desviándose de su fuente. Si bien es cierto que tal vez, debido al formato y el tiempo que ofrece un serial para adaptar novelas, cuentos, et al, pudo haber permanecido fiel y ser un producto que tuviera satisfechos a los fans de hueso colorado, también lo es que al reducir o transformar el universo de la novela gráfica, The Walking Dead apuntó a comercializarse y, sobre todo, no quedarse atrás de sus pares o competencia.
No podía, por poner un ejemplo, ser absolutamente literal, cuando ni una serie como Game of Thrones hizo lo propio con todo y lo que una producción de su tamaño implica, incluyendo las novelas de George R. R. Martin. Claro, esta es una analogía dispar, pero el punto es que la televisión de los Estados Unidos vive un auge casi sin precedentes, y en ese sentido TWD debía complacer ciertos parámetros comerciales.

Si la serie ha tenido un gran éxito a la fecha, no es solamente debido a que llegó en un buen momento para el hoy ya gastado sub-género zombie, sino que buscó que el público se identificara con algo más que las historias gráficas o el simple show televisivo de ocasión.

¿Por qué no darle, por ejemplo, una explicación al virus que infecta el mundo aunque en el cómic no la tenga? Repito, efectos dramáticos. Aquí es donde personajes como Carol (Melissa McBride), Daryl Dixon o Michonne (Danai Gurira) cobran relevancia. Mientras las dos mujeres han diferido de sus destinos y motivaciones, el personaje de Daryl simplemente fue un gran invento de los productores. Y vaya sí le dieron al clavo. Es una ironía que si alguien sea irremplazable y amado por consenso en el universo TWD, sea justo Daryl. Es decir, la serie apuntó a un nicho, y para ello se requiere tener un icono y algo que conecte de forma especial con su audiencia. Toda serie debe tener un badass con encanto, y en esta Daryl es esencial.

El hecho de que los zombies sean cada vez menos relevantes en la historia y lo que predomine sea la aventura de la supervivencia en un mundo ya sin valores y demás, es algo que comparten cómic y serie. Sin embargo, la televisión ha ofrecido momentos tanto desafiantes como complacientes. Sin duda el posiblemente más celebrado de ellos sea la muerte de Lori (Sarah Wayne Callies), la insoportable esposa de Rick y quien muere anticipadamente para beneplácito de me atrevería a decir todos. En el lado contrario, alargar personajes como Carol o Shane, así como redimensionar a otros como Glenn (Steven Yeun) ha sido una apuesta por ser un producto con identidad propia. Creo que lo han logrado.

The Walking Dead levanta constantes debates por la forma cómo suele cambiar los destinos o momentos culminantes del cómic, entre otras cosas, pero precisamente ello le ha dado vida de años en un mercado durísimo como lo es el de Estados Unidos, donde decenas de series son grabadas y canceladas de un día para otro. Aunque la polémica siempre es bienvenida y hasta benéfica, lo mejor es que Robert Kirkman y compañía han comprendido el desafío de darle vida a las imágenes. Entienden que la adaptación es otra realidad, una que se mueve a tiempos diferentes y sobre todo bajo otro lenguaje.

Ahora, igualmente hay público que de plano ha abandonado TWD o que vive para buscar sus defectos y criticarla. Y con razón. Porque independientemente de estas virtudes, también se ha caracterizado por grandes altibajos e inconsistencia.

TEMPORADAS DISPAREJAS.

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Más allá de lo obvio, ¿existe una sensación de ver la misma historia pero en diferentes circunstancias? La respuesta sería: casi siempre.
Parece que el gran defecto de The Walking Dead es repetirse. Casi todas sus temporadas se han amparado bajo un esquema en el que el grupo parece establecerse y de repente se enteran que no están seguros, se separan y combaten diversos enemigos sólo para re-agruparse de nuevo y buscar otro “hogar”.
Cierto es que muchas series hacen lo mismo, pero vale pues ir a la comparación de ejemplos de éxito como Breaking Bad o Game of Thrones, tramas cuya progresión no permiten que los protagonistas vuelvan hacia ciertos puntos.
En TWD sucede en cuanto al arco de los personajes, pero no de las historias, y esa es una contradicción que ha chocado a muchos críticos.

Difícil decir cuál es la mejor o peor temporada, pues independientemente de gustos, todas han cumplido, pero también se han caracterizado por una desigualdad de valores, ya sea personajes, acción, antagonistas, protagonistas, los mismos zombies y un largo etc., en el que casi siempre los cliffhangers son la clave que termina salvándola. Mucho de ello se debe a que la serie ha sido desarrollada por tres diferentes productores a lo largo de sus seis temporadas; es decir, ha representado tres visiones sobre lo que es entretenimiento.
Ahora, esta irregularidad pareciera no afectar al show, pues los televidentes van creciendo, pero siempre está la posibilidad latente de que termine pesándole o incluso matando al show. Ya el final de la sexta temporada ha hecho que varios críticos se cuestionen si acaso no es tiempo de ir pensando en un punto final.

Podríamos excluir de esta disparidad a la primera temporada, pues independientemente de que sea o no la mejor, se encargó de darnos a conocer el contexto y protagonistas. A partir de aquí, TWD ha reciclado la misma fórmula con más o menos éxito a través de los años.

El caso de la segunda temporada es singular, pues emocionó y exasperó por igual, pero en definitiva sirvió para aterrizar a varios personajes y fue un punto de inflexión hacia circunstancias más feroces. A decir de muchos, el hecho de que el grupo se estableciera en la granja de Hershel (Scott Wilson) mientras buscaban a Sophia (la hija de Carol) sin que aparentemente sucediera nada extra relevante, fue casi una pérdida de tiempo aire. Por otro lado, la conclusión de dicha temporada, la “aparición” de Sophia, así como el crecimiento de algunos personajes como Shane (Jon Bernthal), Rick o Glenn, significó un buen avance en general. Al menos las cosas no terminaron bien para nadie, que es el tipo de resultados que uno espera de una serie de carácter apocalíptico.

Cuestión similar a la quinta temporada. Tras un largo y extenuante enfrentamiento con el famoso Gobernador (David Morrisey) en las temporadas tres y parte de la cuatro, así como el lucimiento de algunos personajes, entrada de otros y por supuesto muerte de varios más, había expectación de más sangre con el denominado “Terminus”, sin embargo, TWD al menos cambió un poco la dinámica. Terminus y sus encargados suponían un enemigo que no daría tregua en la persecución y que duraría hasta el capítulo final, pero la situación dio un giro interesante en el tercer capítulo (Four Walls and a Roof), en el cual Rick y el grupo masacraron a estos cazadores dentro de una iglesia. ¿La más aburrida? Pareciera existir un consenso entre varios fans en que sí lo fue, pero al menos sentó una serie de bases psicológicas significativas para lo que vendría en el lugar llamado Alexandria y la sexta temporada.

SEXTA TEMPORADA.

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Hagamos un poco al lado el análisis y vayamos al grano. No recuerdo que un capítulo, específicamente un momento, levantara tanta polémica en la vida de esta serie. En su tiempo, Sophia, Hershel, la traición de Shane, Lori, Andrea y el Gobernador, la tramposa “muerte” de Glenn y hasta la posible homosexualidad de Daryl, han sido temas de debates en foros, sobremesas y demás, pero la sexta temporada fue una muy especial pues supuso la introducción de Negan, el villano de villanos en el mundo TWD.

La pregunta es una: ¿a quién mató Negan? Y la polémica es debido al recurso del cliffhanger como gancho de una escena que aparentemente no necesitaba dicho recurso. La selección de Jeffrey Dean Morgan para interpretar a Negan demostró ser la adecuada, pues, buen diálogo aparte, la sarcástica-casi-cómica pero sanguinaria frialdad de Dean Morgan como este nuevo villano, propone un tipo de maldad y poder al que el grupo no se había enfrentado.
¿Había que rematar su gran monólogo con un ¿quién murió? A decir de la tendencia, no era necesario, pues ya su sola presencia e intimidación representaron el gancho suficiente para la séptima temporada.

Todavía más, la sexta hizo bien dos cosas. Una, regresar relevancia a los zombies como amenaza seria. Y dos, implantar en el grupo un aire de seguridad, comunidad y hasta presunción que sería derribada por la crisis de Carol y en última instancia la aparición de Negan. Pudo, en otras palabras, haber sido la posiblemente temporada más sólida, pero que actualmente existan cantidad de conspiraciones sobre la identidad de la víctima de Negan en lugar de la calidad de la historia, les da la razón a los críticos de ese final.

A decir de Scott Glimpe en Talking Dead (un post talk show de la serie), lo que importa no es quién muere, sino la muerte misma como un movimiento mayúsculo que marcará e iniciará la relación entre Negan y Rick. Claro, relación entre comillas.
Será pues hasta octubre cuando, de acuerdo a las reacciones, podremos decir si el objetivo de Glimpe se cumplió o en verdad un personaje puede cambiar el rumbo y preferencias sobre la serie.

MÁS ACIERTOS QUE ERRORES.

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Dentro de esta monotonía narrativa y a veces poca propensión al riesgo, The Walking Dead ha tenido más aciertos que errores. Vamos, sería imposible su supervivencia en una cadena como Fox si fuera al revés.
Antes de concluir, enlisto lo que en mi opinión son sus cinco mayores aciertos.

Daryl Dixon.
Combinación de personajes o simple invención, no imagino la serie sin la presencia y hermética personalidad de Norman Reedus. O bueno, su personaje. Un ballesta = TWD. Y eso dice mucho de una serie que se supone tendríamos que identificar con zombies.

Gore.
Muchos zombies o pocos. Lentos o mortales, al menos la serie no ha escatimado en sangre y entrañas. Más aún, ante las críticas del porqué algunos zombies estaban “frescos”, los productores comenzaron a ordenar maquillaje y prostéticos más podridos. Eso se agradece. Y claro, no está de más que los humanos también sufran muertes violentas.

Carol.
Este es un buen ejemplo de cómo debe desarrollarse un personaje. No es el hecho de que Carol se convierta del ama de casa sumisa e ingenua a una asesina implacable, sino las razones que la empujan a ese punto, y aparte de todo a sufrir una crisis de identidad.

Morgan.
¿Un hombre con cargo de conciencia en un mundo tan inhumano? Suena de flojera, pero la historia ha llevado con cuidado el personaje de Morgan Jones. Nos contó muy bien sus antecedentes y lo construyó sin prisas, con identidad. Especialmente por ser la verdadera y acaso única contraparte del cada vez más despiadado Rick. Su relación de amistad-enemistad es atractiva y podría hacer mucho más por la serie.

Decadencia.
Dentro de los dientes blancos, la ropa cuidada, los pisos limpios y los cortes de cabello de salón, se agradece que al menos The Walking Dead compense esos (inverosímiles) detalles con decadencia humana. Es creíble y bien retratado un mundo donde nadie confía en nadie y nuevos asesinos son engendrados al amparo no de un deseo, sino de las condiciones que los rodean. La bondad no paga, parecieran decir, y es muy posible que así fuera.

CONCLUSIÓN.

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Es realmente interesante la extrapolación entre el éxito de The Walking Dead y su mediano prestigio en los círculos críticos. Constantemente parece estar cerca de la grandeza, pero de una u otra forma logra auto-sabotearse. Se le ve como una serie masiva, pero también convencional, menor, de género. ¿Es ese su lastre? Lo dudo mucho. En todo caso, ha mantenido su espíritu.

Me parece que The Walking Dead, independientemente de que su historia tiene un techo creativo, se ha guardado potencial. Es buena señal que apenas y haya sido nominada a un Globo de Oro en todos sus años. O que no arrase con los premios.
El favor de la crítica es precisamente ese, tomarla en cuenta y señalar lo cerca que estuvo tal episodio o temporada de ser casi perfecto. Claro, tal vez no todo el reparto esté al mismo nivel y así nos vamos hasta el equipo de guionistas o directores, pero con todo y ello la serie puede ser más. Se le pide y se espera aquí sea en el tiempo que le quede.

Concluya mal o bien, creo que dentro de unas décadas sí va ocupar un lugar más relevante del que tiene ahora. ¿Clásico de la TV? Por qué no.



Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

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PUBLICADO

11 April 2016