El Horror

Reseña y Trailer de la sorprendente I’m Not a Serial Killer

I am not a serial killer

@Sergb__

I am not a serial killerLe bastan unos pocos minutos de metraje a I am not a serial Killer para establecer su atmósfera fría. Muy fría. En el clima seco anunciando el inminente invierno. En el ambiente entristecido de un pueblo. En los corazones de sus habitantes que ven como un asesino serial ha azotado su tranquilidad. En la morgue donde guardan los cadáveres de las víctimas. Y también en el modo en que April (Laura Fraser) dueña del lugar, los embalsama con ayuda de su hijo adolescente John Wayne Cleaver (Max Records), un adolescente que sin rastro de emoción puede abrir un tórax y escarbarlo en busca de algún órgano.

El casi es porque John muestra una curiosidad especial. A su afición por la anatomía y los animales ahora se suma el interés por saber cómo murieron esas personas. Por qué a los cadáveres les faltan ciertas piezas. Por qué presentan rastros de un misterioso aceite negro. Quién o qué está cometiendo esos crímenes.

Y es que John, pequeño detalle, es un sociópata que lucha contra lo que él cree es su naturaleza asesina. Un desorden mental que se está viendo seriamente afectado por los acontecimientos del pueblo. Los consejos del Dr. Neblin (Karl Geary), su terapeuta, parecen insuficientes. Y sus mecanismos de defensa ante el deseo de matar, esa falsa sonrisa en los momentos de mayor tensión, son una barrera que tal cual Patrick Bateman no desea cruzar. John, aparte, admira y conoce los hábitos que regían a los asesinos seriales más famosos de la historia, un interés pone un fuerte estigma social sobre él.

El escape a esa fragilidad está en el amigo marginado del comedor de la escuela con el que se siente identificado, en la vecina que no lo ve como un freak, y en el Señor Crowley (Christopher Lloyd) y su esposa, un par de ancianos cálidos que desentonan con el entorno propuesto por Billy O’Brien, director.

Este drama rural, sin embargo, no tarda en ofrecernos un giro sobrenatural que acertadamente contradice la manipulación de su título y convierte a su protagonista en un investigador. John no quiere ser un asesino, pero al descubrir la monstruosa identidad del autor de los crímenes, sabe que no puede tener esa tentación cerca y comienza así un thriller de tintes policiacos. ¿Un futuro psicópata deshaciéndose de su competencia o afanándose en ser alguien bueno? O’Brien se enfoca en mostrar lo segundo.

I Am Not A Serial Killer

Y para ello aísla acertadamente a estos dos personajes en su desarrollo. Hace que el resto del reparto sea apenas visible en un ambiente fantasmagórico, caminos cada vez más nevados y vecindarios vacíos cuyos patrones aburren. Hartan. La cinta se auto resta elementos. Y en ese falso desacierto narrativo, O’Brien le da luz a los rasgos que estos dos protagonistas comparten. Si John desea hacer el bien a pesar de su dudosa reputación, pronto se dará cuenta que al asesino también lo mueven motivaciones aparte de la sangre, como si deseara humanizarlos. Y parte de ello recae en las estupendas actuaciones de Christopher Lloyd y el joven Max Records con su privilegiada mirada que transita con facilidad del enojo a la melancolía.

He aquí pues algo familiar. Algo que el cine de horror, específicamente el independiente, ha venido logrando los últimos años: darle vuelta a los códigos del género. Y lo hace con cinematografía memorable, así se filme en 16 mm; y con osadía. A lo que se esperaría fuera una historia de monstruos o persecución similar a la serie televisiva Dexter (una de sus constantes comparaciones) el director responde con una dinámica que más bien recuerda a Rear Window (Alfred Hitchcock, 1954) con una buena dosis de Lovecraft y body horror, aunque sin perder al aura adolescente de la obra en la que se basa. Conocedor seguramente de que la novela de Dan Wells ha sido variadamente clasificada (para los británicos fue un libro Young Adult Horror, mientras que en Alemania se le considera un thriller para adultos) O’Brien decide, como debe hacerlo un buen cineasta/adaptador, que la película cumpla con esos requisitos, pero que sea sobre todo un producto nuevo. Uno sin convenciones.

Por eso mismo es que I am not a Serial Killer deja abiertas cuestiones que seguramente el libro responde. Es lo de menos, para cuando llegamos a su desenlace hay una extraña sensación de satisfacción. Como describir un color que nos gusta.

El Trailer de I Am Not A Serial Killer



Autor: _Eguiza_

Creador y fundador de ElHorror.mx, experto en cine gore, las producciones independientes y el cine underground, aunque se rumora que tiene dos copias de “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” en su colección, por algo preferimos no preguntar.

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PUBLICADO

6 September 2016