El Horror

Reseña de BrainDead…La Serie no la Película…

Sección: Reseñas

braindead serie de television

Por: @Sergb__

Antes que nada, cabe aclarar que este texto no busca hacer un análisis sobre el fenómeno televisivo que se vive actualmente en los Estados Unidos. No se trata de encontrar el hilo negro ni comparar números, ratings, estadísticas, estrenos, cancelaciones, etc. Lo de “burbuja” es únicamente explicación de cómo ésta segunda Era Dorada de los seriales de televisión ha creado una sobreoferta que se cobra víctimas de manera injusta.
Y es que el auge de series de TV en Estados Unidos (y también otros países incluido México aunque con un nivel de producción menor) es abrumador. Algo casi sin precedentes. No hay día que no se dé a conocer una noticia sobre que a tal actor o productor le han encargado desarrollar ya sea una nueva serie o un reboot televisivo. Cantidad de cómics, historias y filmes están, en este instante, en una larga lista de espera para ver su versión de televisión. Vaya, basta con asomarse al mismo Netflix, el cual pareciera estrenar una serie casi diario. Y hoy otros servicios como Amazon Prime, 4OD, Hulu y hasta Blim, siguen sus pasos. Pero regresemos a la televisión convencional.

La cuestión a la que voy es que llegamos a ese punto donde es simplemente imposible seguirle el paso a todo. Y más allá de decidir sobre nuestros gustos o intereses, es casi un hecho que esta oferta masiva va a provocar que nos perdamos mínimo una serie que vale mucho la pena. El resultado: cancelación y olvido. Claro, hay un lado positivo, como por ejemplo la compra de derechos de Black Mirror y por ende su resurrección, pero esos son casos aislados ante las despedidas. Por ejemplo, tal vez hace años productos como The Strain de Guillermo del Toro hubieran corrido con mejor recepción. Una serie entretenida para los fans del terror (y también los que no), con buena trama, desarrollo ágil, reparto por demás sólido, y una producción considerable que sin duda años hubiera sido un hitazo en otra década, pero que hoy ya anuncia su última temporada haciendo espacio a lo que viene. Casos muy similares serían el de Utopia, Veronica Mars, Penny Dreadful, Fringe, Banshee, Hannibal, etc. Y, por supuesto, la que concierne a este texto: BRAINDEAD.

Estrenada por la CBS en Junio del 2016, Braindead no es más que una actualización de The Body Snatchers. Es decir, alienígenas que llegan a la tierra inadvertidamente para apoderarse de cuerpos humanos y modificar su comportamiento. La historia, sin embargo, como todas las revisiones fílmicas de dicha novela, contiene un giro de tuerca que fue su gran virtud y también su sentencia: el contexto político.

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Creada por Michelle y Robert King, quienes en parte gracias a esta burbuja televisiva se despidieron aunque con gran éxito de su producto estrella The Good Wife, Braindead buscó ser una especie de perspectiva retorcida a ese mismo tipo de intriga política que manejaba la serie mencionada, aunque aquí totalmente orientada hacia la sátira y en menor medida el horror.
Laurel Healy (Mary Elizabeth Winstead) es una joven proveniente de una familia de abolengo político. Gracias a que su padre y hermano son senadores, ella vive tranquilamente en Los Angeles haciendo documentales sobre temas tan absurdos como “Los coros Melanesios”. Sin embargo, cuando se queda sin fondos para su proyecto, recibe una tentadora oferta de su padre: irse a vivir a Washington y trabajar como asistente de Luke (Danny Pino), su hermano, a cambio de un buen sueldo y la promesa de que una vez terminada las elecciones su padre financiará el resto del documental. Laurel acepta, aunque desconoce un evento que cambiará todo.
Al mismo tiempo que sucede esto, un meteorito que cayó en Rusia (este es de hecho el inicio de la historia con un muy bueno uso de stock de las notas sobre el meteoro que sí cayó en Rusia en febrero del 2013) es llevado a un centro de investigaciones en los Estados Unidos para su estudio. Sin embargo, las disputas del poder bipartidista que ocurren en las cámaras de legisladores provocan recortes al presupuesto, llevándose por delante la ciencia. El resultado son laboratorios cerrados y proyectos cancelados a medio camino, entre los cuales está el mentado meteorito, de cuyo interior brotan cientos de hormigas que poco a poco se esparcen por la capital y se irán apoderando del cerebro personajes importantes de la política echando así a andar una tragicomedia con dosis de suspenso y gore.

Si bien las diversas adaptaciones de esta historia han tenido un eje común así como también un móvil que las distingue, Braindead, siendo una historia “original”, posee su principal enfoque en la lucha política de quienes han sido poseídos por estos alienígenas, y en segundo plano, obviamente, en el grupo o personaje inmune (por azar, no por naturaleza) que ha de desentrañar el misterio y combatirlo, que en este caso es Laurel y un par freaks personificados por una doctora (Nikki James) y un tipo sumamente paranoico (Johnny Ray Gill) como figura de las infaltables teorías conspiracionistas que deben tener estos relatos.
Tenemos así a Red Wheatus (Tony Shalhoub en plan grande), un senador republicano alcohólico y totalmente desinteresado en todo hasta que su cuerpo es invadido por las hormigas, las cuales se comen sólo la parte del cerebro que toma decisiones haciendo de sus víctimas el camuflaje humano ideal para llevar a cabo sus planes. Y por otro lado están Laurel y su hermano Luke, los demócratas moderados (o voz de la razón) que eventualmente entienden que están peleando contra un mal fuera de este mundo.

Esta trama puede sonar como una serie absolutamente política. Y hay episodios donde lo es. Sin embargo, Braindead se desarrolla como intriga a partir de su condición sci-fi, esto es, quienes van siendo invadidos (y poseídos) por los bichos alienígenas. Los cambios de hábitos y personalidad en los personajes dan pie a una serie de situaciones tanto cómicas, como por ejemplo que a aquellos con resistencia y capacidad de decisión les explote la cabeza, como también de gancho narrativo, pues en cada capítulo hay nuevo personaje que es transformado y poco a poco se va revelando un plan de invasión mundial. La serie entonces se asemeja más a aquellas historias que trataban temas similares como “Something is Out There”. Claro, no hay aquí un fuerte matiz policíaco ni secuencias de acción pura, pero sí logra generar tensión e interés a su manera con un toque altamente político. Y, como decía al inicio, esa fue su condena.

Sucede que Braindead fue transmitida al mismo tiempo que la reciente campaña presidencial de los Estados Unidos. Más aún, en el punto más álgido, es decir, llegó en el mejor o peor momento; pudo ser un divertido escape o parodia de todo lo que sucedía (algo a lo que evidentemente apostaba), o más de algo que ya cansaba al público. Justo cuando los debates y publicidad adquirieron un grado de insulto y misoginia casi inéditos. Los estadounidenses lo dicen: esta fue posiblemente la elección más fastidiosa de los últimos 20 años; dos candidatos poco carismáticos atacándose en sus muchos (especialmente el republicano) defectos.
Inserten en ese contexto una serie protagonizada por un personaje femenino independiente y liberal y un antagonista conservador, machista y de humor ramplón. Y la parodia no termina ahí. Tenemos como secundarios una veterana senadora demócrata que involuntariamente le hace el juego a su rival, una periodista que es calca de Rachel Maddow (incluido corte de cabello), y una joven promesa sin oficio y liderazgo. Vale pues decir que de alguna forma Braindead estaba destinada a una temporada, pues no iba a poder competir ni con su contexto social, ni con la apabullante producción de seriales.

Pero que este juego de espejos realidad/ficción no ahuyente a nadie. La serie logró sostenerse dentro de su trama principal (la invasión alienígena) a pesar de su muy americano humor y de que hay episodios con desarrollo vago; y, sobre todo, apostó por ingredientes arriesgados como la ciencia ficción, el gore, la denuncia ecológica, etc., y el resto en realidad son guiños que ahora con el paso del tiempo resultan más digeribles. En un episodio, por ejemplo, se le reprochan sus filias a un tipo que porta una gorra roja con la leyenda “Make America Rise Again”. O en otro, un personaje ve en televisión a Los Tres Chiflados y hace un zapping casi transición a uno de los debates presidenciales. Como esas, hay todavía más referencias cuya pretensión no rebasa la sátira porque, repito, Braindead es ante todo un thriller con una aproximación original hacia los temas de siempre. Fresca incluso hasta en los recordatorios de episodio anterior. Aquí en lugar de la clásica voz en off que nos dice “previously on” seguida de un montaje de las escenas más importantes, tenemos a un músico que compone una pegajosa melodía de acuerdo a lo sucedido en el episodio anterior.

La recomendación es verla pensándola como una mini serie (13 episodios), con su inicio y final y disfrutarla así; sin esperar cabos sueltos ni anticipando una posible continuación que ya no fue. Será muy difícil que algún canal compre los derechos para su reboot o reanudación, pero tal vez se vuelva de culto en unos años y puedan decir que vieron la única temporada en su momento de relevancia. Y para los extraños y divisorios tiempos que vivimos, resulta ya no cómica sino hasta profética. ¿Cayó por ahí una roca espacial de la que no supiéramos?



Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

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PUBLICADO

14 February 2017