El Horror

Reseña de I Don’t Feel like Home in this World Anymore, la nueva de Netflix

I Don’t Feel like Home in this World Anymore

Por: @Sergb__

El debut tras la cámara del actor Macon Blair es tan excepcional que quisiera uno no relacionarlo con la filmografía de Jeremy Saulnier, pero la verdad es que resulta imposible.

Más allá de que Blair, el actor, sea la constante del reparto en los filmes de Saulnier, I Don’t Feel like Home in this World Anymore (2017) (Ya disponible en Netflix bajo el título “Ya no me siento a gusto en este mundo”) tiene toda la influencia del director aludido e incluso evoca la forma de desarrollar un mismo eje temático. Específicamente la venganza, tratada crudamente en Blue Ruin (2013), pero, para fortuna de Blair, su filme posee una sólida identidad propia y rápidamente se deja ver como una obra original que, como buen debut, toma prestado, pero jamás imita burdamente y en cambio pavimenta su propio rumbo.

En I Don’t Feel like Home in this World Anymore conocemos a Ruth (Melanie Lynskey), una enfermera reservada y tímida cuya rutina se caracteriza por toparse constantemente con lo que parecerían “pequeñas” injusticias, llámese el rant racista de alguna paciente, el tipo que se mete a la fila del supermercado, una camioneta que contamina deliberadamente, alguien que te arruina el final de un libro (éste, de hecho, es el muy divertido cameo de Blair) o encontrar excremento de perro en tu jardín. Lo que parece un día a día de cualquiera persona común (finalmente todos vivimos algo así a diario en menor o mayor cantidad), es el valor principal con el que Blair construye a su protagonista. Le dota rencores reprimidos a la vez que expone su timidez e inseguridad para reclamar. Todo eso cambia, o más bien comienza a transformarse, el día que un ladrón entra a su casa y se lleva su computadora, unos cubiertos de herencia familiar y sus medicinas. Ruth encuentra pistas del robo e incluso le llega una alerta a su celular sobre la localización de quienes están usando su laptop, pero ante el desdén de un investigador que más bien la culpa por descuidada, decide hacer justicia ella misma.

Esta metáfora de tomar el control de nuestra vida podría ser ciertamente convencional, al menos en forma de trama, a no ser por los ingredientes que con buen tino se reserva por hasta una hora el guión. Quien haya visto Blue Ruin podrá imaginarse el rumbo de los eventos. Y sí, existe un paralelismo innegable, pero “I Dont Feel…” no presenta motivos tan graves como los del protagonista de Blue Ruin, y en su lugar desacomoda las circunstancias a un grado absurdo y tremendamente cómico.

Para ello, la cinta le pone a Ruth un wingman, Tony (Elijah Wood), el vecino que no recogía las popós del perro y cuyas excentricidades son el heavy metal, el kung fu, y el queso amarillo. Ruth le pide ayuda y éste, en forma de compensar su error, accede sólo para entorpecer más la situación y darle a la película una dinámica casi digna de Mahoney y Lassard (Police Academy) sin llegar a pisar la sátira pura. Y por otro lado, tenemos una banda de ladrones muy amateur cuyo papel es revelado hasta el tercer acto.

Con esos elementos Blair logra una cinta de tono ácido y un humor negro que crece hasta desaparecer y entonces sí alcanzar proporciones sangrientas. Sobresale que lo haga sosteniendo una historia sencilla que bien podría ser una simple anécdota (ladrón es descubierto y víctima toma venganza), y hasta cierto punto lo es, pues el filme de hecho revela poco para no tener cabos que atar al final, sin embargo, su desarrollo y los detalles que lo copan apuntan no sólo a una película que propone más de lo que dice, sino que demuestra el talento y visión de Blair en la dirección.

Aparte de alcanzar un ritmo impecable, Blair dirige con solvencia y exactitud cada pieza (justificado ese premio en el reciente Sundance) de su historia. Desde los actores, destacando por supuesto Wood y sobre todo Lynskey, quien lleva años demostrando un gran registro en propuestas arriesgadas como ésta; hasta Jane Levy, quien es parte de la banda de ladrones y a pesar de sus escasos diálogos le otorga presencia y tono macabro al filme. Sumado a eso, no hay ningún momento forzado ni tampoco escena donde Blair exhiba su condición novel. El espacio siempre trabaja a favor del intercambio de diálogos (otro gran acierto) y la evolución de los personajes, a quienes desplaza con gran naturalidad dando como resultado una puesta escena tensa que no pierde detalle.

Y he ahí que Blair sortea la trampa de su historia: Los comentarios o el humor podrían desembocar en una comedia de situación, pero en verdad son pocas o casi nulas las ocasiones en que uno como audiencia puede burlarse de la desgracia de los protagonistas. ¿Por qué? Porque el guión logra una identificación inmediata. No es necesario ser un habitante de ese Estados Unidos rural y descuidado para exigir que alguien respete o ser tomado en cuenta. Como decía al inicio, todos vivimos ese tipo de “insignificancias” a diario, pero pocos hacemos algo. Simplezas como acomodar un producto que alguien más tiró en un pasillo de supermercado. Sucede que los personajes de Blair, con todas sus deficiencias y torpezas, sí lo hacen. Pero antes de buscar aquí una lección moral (y exitosamente se deshace de ella), Blair entrega un estupendo guiño sangriento a todos los que alguna vez nos hemos hartado al grado de explotar o sentir que no pertenecemos, al menos no a un mundo donde la gente se empeña en “ser unos pendejos”.

El Trailer de I Don’t Feel Like Home in this World Anymore



mm

Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

Web | Twitter | Más Entradas (118)
Tags:

También podría interesarte:

« « Kolshik, el espectacular nuevo video de Leningrad, del director de Hardcore Henry | Trailer y poster de Alien Covenant » »

PUBLICADO

27 February 2017