El Horror

Reseña y trailer de LIFE, Sci-Fi Horror polarizante

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Por: @Sergb__

lifeComenzando por la simpleza de su título en inglés, Life no propone nada nuevo (ni desea hacerlo) en un contexto cinematográfico donde obras como Alien (Ridley Scott, 1979) y The Thing (John Carpenter, 1982) son los parámetros contemporáneos contra los cuales se mide; es decir, la combinación del sci-fi y el horror. Más aún, si tomamos en cuenta que Alfonso Cuarón y Emmanuel Lubezki reescribieron las reglas del cine espacial con esa obra mayor que fue Gravity (2013) (también muy cercana al horror), Life tenía una deuda extraoficial que cumplir: El espacio como lienzo desprovisto de sonido, orientación, puntos cardinales y fronteras, incluso hasta en su formato. Y pudiera decirse que Daniel Espinosa lo entiende así. No desea superarlos ni compararse, pero se apoya en dichas bases para atraparnos. La introducción de Life, esa en la que una cápsula vuela sin control (aunque con sonido) y un astronauta (Ryan Reynolds) debe hacer cálculos precisos en gravedad cero para atraparla y adherirla a su estación espacial, es la continuación técnica de lo propuesto por Lubezki. Sin embargo, afortunadamente la emulación (que igual volverá a aparecer para ya bajo sus propios términos argumentales) termina ahí, pues el guión de Rhett Reese y Paul Wernick se enfoca en una amenaza de mucho menor escala, pero mayor peligrosidad.

Sucede que dicha cápsula proviene de Marte y trae consigo un microorganismo que, bajo el ambiente indicado, podría ser la primera prueba real de vida extraterrestre. Como es de suponerse, la tripulación de la estación, compuesta por ingenieros, doctores y pilotos, logra recrear la atmósfera marciana para animar el dichoso microorganismo dentro de un laboratorio, sin embargo, en su afán de estudiarlo (y sobreestudiarlo), demuestran no entender su naturaleza y lo convierten en una amenaza mortal no sólo para la nave, sino para el planeta tierra.

Más allá de la referencia al filme de Ridley Scott (tripulación contra Alien dentro de una nave), llama la atención esa inicial arista literaria del guión de Reese y Wernick. Tal y como Victor Frankenstein le da vida a un monstruo para después arrepentirse y no desear nada qué ver con él, esta tripulación logra darle vida (electricidad incluida) a algo fuera de sus facultades y también, como en la novela de Mary Shelley, el arrepentimiento tardío desemboca en muertes inocentes y sed de venganza. Aquí, con un giro interesante en el que la prioridad no sólo es eliminar al microorganismo bautizado como “Calvin”, sino alejarlo de la tierra. Hacer lo posible para que una malograda nave no rodee siquiera al planeta y así no apartar el peligro de la humanidad.

Life, sin embargo, dista mucho de ser una actualización de la historia de Shelley y/o similares. Como decía al inicio, la cinta de Espinosa no desea encontrar el hilo negro ni aun con ese cambio en la dinámica de supervivencia (morir antes que vencer, pero no huir a la tierra) o sacarse de la nada a una nueva Ripley, con todo y que hay condiciones. Tampoco propone reflexiones dignas de la ciencia ficción, pues el aspecto es apenas abordado (o evitado) y Calvin rápidamente se transforma en ese antagonista implacable que desarrolla la cinta. Es entonces que Life, ya entrada en conflicto, apela a emociones primigenias. Esas que el buen cine de horror extrae del público; preguntarse qué hacer a nivel personal sin dejar de cuestionar −y emocionarse con− lo que vemos frente a nosotros. Quizá por ello es que la cinta no es grandilocuente, aunque sí pulcra y bien producida.

Con un gran aprovechamiento de sus recursos, Espinosa se dedica a desplegar un filme lleno de suspenso y acción que por supuesto no deja de lado el horror. Eso sí, los guiños a sus antecesoras no desaparecen, pero la cinta gradualmente va edificando su personalidad. Una que se atreve a romper con esa atmósfera claustrofóbica construida en sus primeros minutos para dar protagonismo a la vulnerabilidad humana ante las circunstancias del espacio, llámese falta de oxígeno, temperatura, fuerza, etc. Una personalidad, también, que no tiene miedo de sacar de cuadro a los supuestos personajes importantes y que retribuye con un monstruo atípico, así como detalles gore y un gran ritmo.

De entre estos múltiples recursos de Espinosa, destaca la fotografía, especialmente en las persecuciones dentro de la nave; y por supuesto Jake Gyllenhaal y Rebeca Ferguson, las presencias más sólidas en pantalla y aquí bien dirigidos. Y sobre eso, es quizá el uso del score de Jon Ekstrand (un habitual de Espinosa) lo que más hace por la cinta.

No es exagerado decirlo, pero hace tiempo ya que una película de estas características no aprovechaba de tal manera la música para reforzar el momentum de todas sus escenas. Obviamente resulta más poderosa (y “vistosa”) hacia su tercer acto, aunque todo el transcurso se distingue como una de las mayores virtudes de Life.

Con todo este conjunto de referencias, comparaciones y hasta vías narrativas, pues el abanico de conclusiones es extenso (y por ende seductor), se celebra el control y la honestidad con la que Espinosa dirige el filme. No hay presunciones ni excesos, y eso es un logro en esta era del CGI.

Nada mal para un cineasta que, con seis largometrajes en su haber, incursiona por primera vez en un género que le quedó por demás adecuado.

El Trailer de Life



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Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

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PUBLICADO

31 March 2017