El Horror

Lo bueno y lo malo de THE STRAIN

Sección: Artículos, Reseñas

The Strain

@Sergb__

NOTA: Originalmente este texto estaba destinado a publicarse tras el series finale, pero fue interrumpido porque sismo 🙁 Sin embargo, he aquí que regresamos, pues a pesar del tiempo transcurrido, vale la pena hablar de la serie.

Tras cuatro temporadas de discreta popularidad pero con una sólida fanbase, la serie The Strain ha llegado a su fin y es justo hacer un balance.
Basada en la saga literaria “Trilogía de la Oscuridad” escrita por Guillermo del Toro y Chuck Hogan, The Strain fue producida por ellos dos junto con Carlton Cuse (showrunner) contando con la distribución del canal FX. El objetivo era claro: replicar el éxito de sus buenas ventas en el mercado mandamás del entretenimiento hoy en día: la televisión.
Si no es fácil producir y estrenar una serie en esta época y mucho menos lograr que la cadena transmisora renueve por una nueva temporada, el tema de The Strain antojaba la misión todavía más complicada: vampiros.

Claro, es cierto que el nicho del género horror es noble y se consume especialmente bien en algunos países, pero también lo es que en cuanto a series la cuestión no es tan factible como en el cine. Y es que por cada ejemplo exitoso, léase The Walking Dead o American Horror Story, hay más casos de magníficas producciones que no pudieron estirar su vida comercial más allá de 3 años: Penny Dreadful (Showtime), In the Flesh (BBC), Salem (Fox 21) o Hemlock Grove, (Netflix), entre los casos notables de un largo etcétera. En ese competidísimo mercado FX se aventuró con las historias de Del Toro precisamente para ser su TWD. Y aunque los resultados fueron disparejos, tuvo una conclusión digna.

Hablemos pues de sus aciertos y errores invitando a los lectores y fans de la serie a que contribuyan con sus impresiones. Ya el tiempo le dará su estatus en la historia de la televisión.

LO MALO.

Inconsistencia.
Numerosas series hoy en día enganchan a sus audiencias de dos formas: Creando identificación y lazos afectivos con alguno (o varios) de sus personajes; y estableciendo cliffhangers en casi cada episodio. Es una fórmula viejísima, pero tal vez nunca como hoy había sido tan notoria.

Uno de los principales problemas de The Strain fue que nunca decidió si quería ser fiel a su fuente o ir en dirección totalmente contraria, y ello resultó en una inconsistencia que afectó tanto el ritmo de la historia como a algunos personajes. A lo largo de sus cuatro temporadas imperó un sentimiento, digamos, como de fragmentación; decisiones correctas y capítulos muy entretenidos, por otros que parecían más relleno o descripciones no requeridas. ¿Dirección dispareja? Es un hecho.
Mismo caso para algunos personajes que prometían despegar y no lo hacían o viceversa, dejando ciclos inconclusos. ¿La consecuencia? Falta de emoción y la partida de mucha audiencia. Especialmente aquellos que leyeron los libros. Y aquí el interminable debate: ¿Ser o no fiel al libro?

Cierto es que las mejores adaptaciones son aquellas que no son fieles a su fuente, hablamos finalmente de dos lenguajes diferentes y lo adecuado es buscar una identidad propia así como narrar de acuerdo a los preceptos de tu contexto, sea cine, televisión, etc. Sin embargo, da la impresión que The Strain, dado el tamaño de la trilogía oscuridad, tal vez pudo haber apostado a apegarse rigurosamente al libro. ¿Habría esto afectado su vida? Probablemente sí, pero estaríamos hablando de un producto serio, redondo y hasta de culto.

Alargar las promesas.
Entonces tenemos que The Strain buscó ser mucho más dinámica y fantástica. Válido. Sin embargo, conforme su desarrollo, iba dando pistas de convertirse en una serie o totalmente apocalíptica y oscura, o con una importante carga de alegorías sociopolíticas. Ambas promesas se mezclaron sin quedar totalmente logradas.

Volvemos a un punto similar al de los cliffhangers. Cada final de temporada prometía una despiadada lucha masiva entre el llamado “Amo” y el grupo encabezado por el personaje de Abraham Setrakian (David Bradley); humanos contra hordas de vampiros. Pero cuando la serie regresaba se tomaba tiempo de más en acomodar dichas circunstancias, hacía a un lado toda la acción prometida y algunas ocasiones incluso optó por un aparente abandono de lo que varios suponíamos sucedería. ¿Falta de lógica? Llamémosle tal vez diferentes batutas creativas.

Claro, en su última y cuarta temporada corrigió parte de esto o únicamente estaba pavimentando un camino, pero vaya sí perdió el interés de muchos. Y ni hablar de la “redención” de Zach Goodweather, el personaje más odiado de toda la serie y que en opinión de me atrevo a decir toda la fanaticada, merecía un final menos “feliz”. Volvemos a lo mismo: promesas incumplidas.

La salida de Del Toro.
Hay que aclarar, no es que Guillermo del Toro haya abandonado la serie, pero sí cambió su nivel de involucramiento. Mientras en las dos primeras temporadas él supervisó la parte creativa y hasta decidía sobre la corrección de color y en general todo el aspecto visual incluyendo por supuesto maquillaje, para la tercera y cuarta temporada Carlton Cuse tomó las riendas de forma absoluta teniendo entonces dos visiones diferentes. Volvemos al primer punto: fragmentación.
No es que tampoco éste haya sido el único lastre que afectó a The Strain, pero hay que decirlo como es: Guillermo del Toro es un genio en toda la extensión. Y siempre es un plus tener a alguien así en el primer cuadro creativo de cualquier proyecto.
Me permito aquí una contradicción: los últimos episodios de la tercera temporada me parecieron quizá los mejores de toda la serie. Pero igual sólo fue que la promesa comenzaba a cumplirse.

LO BUENO.

the strain serie

Gran Primer Episodio. (y temporada)
Si bien hay seriales que requieren tres o más episodios para “arrancar”, nada engancha tan atractivamente como un gran piloto. The Strain lo tuvo. Night Zero contó con la fortuna de ser dirigido y escrito por Guillermo del Toro. Y vaya sí se nota. La introducción del misterioso avión en la autopista del aeropuerto JFK logra sostener un suspenso tremendo a lo largo de sus 70 minutos para recompensar hacia su conclusión con todo el sello de Del Toro: ritmo, el horror sugerido, la criatura manifiesta, la puesta en escena, e incluso la presentación de algunos personajes. Un conjunto que denotó la mano experimentada del director y planteó dudas a resolver en los siguientes episodios, los cuales fueron bien aprovechados teniendo como resultado una notable primera temporada que estuvo a la altura de ese debut. ¿La mejor temporada de las cuatro? Posiblemente.

Reparto.
Aquí sí The Strain se fue a la segura. Corey Stoll (Ephraim Goodweather), David Bradley (Setrakian) y Jonathan Hyde (Eldritch Palmer/ el amo) son los tres actores que fungieron como el pilar histriónico de la serie. Y lo hicieron excepcionalmente bien. Bradley en particular tuvo algunos momentos que hasta hizo que se nos olvidara que en el mismo año también encarnó a Walder Frey en Game of Thrones. Nada fácil pues. Mismo caso para Hyde cuando dejó la piel de Palmer para convertirse en el Amo.

En cuanto al resto del reparto destacan Kevin Durand como el exterminador Vasily Fet, sin duda el personaje más carismático de la serie, así como Richard Sammel (el gran villano Eichorst), Mía Maestro (Nora Martínez), Ruta Gedmintas (Dutch Velders) Samantha Mathis (la alcalde Feraldo), Miguel Gomez (Gus Elizalde), Rupert Penry-Jones (Quinlan), y Joaquín Cosio en su mini participación como el entrañable ex luchador Ángel de Plata, solo por mencionar los más notables.
Que la dirección de actores no siempre fue pareja, cierto, pero aun así este grupo de actores siempre dio la nota.

Producción.
Fuera aburrida o por momentos entretenida, The Strain jamás bajó su estándar de producción. Exceptuando ciertas deficiencias en los prostéticos cuando los vampiros ya eran demasiados (y hasta cierto punto comprensible), la serie siempre dibujó puntualmente el mood de la historia; del Nueva York luminoso al invierno nuclear de la última temporada. Tanto fotografía como diseño de producción, no fallaron en transmitir el sentimiento de miedo e inminente derrota en una ciudad infectada que vivía una aparente noche sin fin. Y se agradece que jamás escatimaran en el aspecto gore, desde simple sangre a los gusanos blanquecinos ya fuera debajo de la piel, en los ojos o en cantidades abundantes como las que vomitaba el amo para ocupar un nuevo huésped.

Mención aparte a los episodios que contenían flashbacks o que fueron dedicados a explicar todo el antecedente de algunos personajes. Esos momentos destacaron no sólo por recrear diferentes épocas (paleta de colores incluida) sino también por mostrar una serie comprometida. ¿Recuerdan aquella introducción dirigida por Del Toro donde prácticamente vimos una película serie B de luchadores mexicanos? ¡Como si fuera cinta de betamax! ¡Y en blanco y negro! ¡Con cameo de Santiago Segura! No muchas series se han tomado este tipo de riesgos o detalles en los últimos años, ¿cierto?

Devolverle Oscuridad al Vampiro.
Cuando se estrenó la serie, en julio del 2014, la referencia vampírica en la televisión era True Blood que justo transmitía ya su temporada final; y The Vampire Diaries, una visión teen/romántica del otrora despiadado chupasangre. Y ni hablar del cine que aún tenía fresca la saga Twilight.

The Strain se insertó en ese entorno como un producto totalmente diferente y logró devolverle parte del aura sanguinaria al vampiro vía los denominados “Strigois”, que aquí dejan un poco su mitología balcánica y más bien son seres monstruosos.
El relato de Del Toro y Hogan es sumamente descriptivo y la serie empleó bien esa herramienta tanto para proporcionarle a la historia un sentido del diario del holocausto, así como para presentar un ser casi animal, pues más que maldición se describe una infección que extermina cualquier rasgo de humanidad en las personas. Con sus referencias literarias, claro está, y respetando ciertas características pero ante todo como producto digno del universo de Del Toro.
Adecuadamente FX pretendía que The Strain fuera su The Walking Dead, y aunque no llegó a ése éxito, sí que nos hizo recordar lo fantástico que puede ser un vampiro cuando sus prioridades son la maldad y la sangre, no el amor.



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Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

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PUBLICADO

18 October 2017