El Horror

Reseña y Trailer de La Posesión de Verónica

la posesion de veronica

Por: @Sergb__

Exceptuando la confusión que involuntariamente se creó con el filme homónimo mexicano de Carlos Algara y Alejandro Martínez, es por demás adecuado que la reciente película de Paco Plaza se titule simplemente “Verónica”, y no “La Posesión de Verónica”, como se la ha conocido comercialmente en varios mercados.

Y es que la cinta de Plaza se enfoca delicadamente en desarrollar a su protagonista antes que en asustarnos con lo que sería otra convención de posesiones en el cine de horror. Esa es una de las tantas virtudes (acaso la principal) que tiene esta discreta gran película de manufactura española.

La historia nos presenta a Verónica (interpretación puntual de Sandra Escacena) una adolescente que justo cuando medio mundo presenciaba el eclipse solar de 1991, decide escabullirse a los sótanos de su colegio junto con dos compañeras para jugar con un tablero de Ouija. El objetivo es contactar a su padre fallecido, pero como es de esperarse, invoca y se trae consigo (al lado terrenal pues) una fuerza maligna que la irá acechando en su vida diaria.

Como decía al inicio, este planteamiento no presenta nada que el cine de posesiones no haya abordado, siendo acaso el esoterismo del eclipse un elemento que adecuadamente Plaza no explota y en cambio emplea como sostén periférico de ese primer acto. Sin embargo, el desarrollo que propone el guión de Plaza y Fernando Navarro sí que se esfuerza en una revisión fresca al subgénero. Y lo hace desde una trinchera local que le da prioridad al arco narrativo de Verónica y a la atmósfera.

Basada en los supuestos hechos reales del llamado “expediente Vallecas” ocurridos en 1991 y ubicada en el barrio del mismo nombre, la cinta evoca ese aire de inicio de los noventa con cantidad de detalles que, si bien no todos los espectadores conocemos el lugar o sus anécdotas de primera mano, logran transmitir un sentimiento de comunidad y rutina muy propio de una época en la que un kiosko de periódicos era punto informativo y el entretenimiento aún poseía cierta ingenuidad imposible en la actualidad.

En ese contexto es que destaca la inocencia de una adolescente que, aparte de vivir un duelo insuperado, tiene que cuidar a sus tres pequeños hermanos (sorprendentes Bruna González, Claudia Placer e Iván Chavero) en ausencia de una madre (Ana Torrent) que atiende un bar en horarios que apenas y le permiten convivir con ellos.

Lo que hace tan efectiva esta cinta es precisamente la forma en que encaja una posesión demoníaca en ese ambiente de vicisitudes familiares y adolescentes en crecimiento. No que no se haya intentado o logrado, pero Verónica tiene éxito al esquivar la dirección efectista que por ejemplo James Wan sobre explota en las dos partes de El Conjuro y llegados al punto donde los clichés son inaplazables, ya se nos ha contado un coming of age sólido que hasta ahora, fuera del escalofriante momento en el sótano de la escuela, poco ha necesitado del jump scare y demás.

¿Es entonces un slow burn? ¿Una cinta contemplativa? Interesantemente no, pues aparte de contar con una narración ágil, la parte técnica hace lo suyo para acrecentar el suspenso. Plaza construye un lazo afectivo con Verónica metiéndonos en su día a día ya sea en la calle, la escuela, y muy particularmente en el pequeño departamento y en su cuarto, pero sin ser derivativo y en cambio manifestando gradualmente la ¿posesión? No sabemos, pero ciertamente engancha con esa introducción in medias res y a partir de ahí explicándonos qué sucedio y exhibiendo su descomposición psicológica con todos los códigos del subgénero, lease sombras, apariciones, alucinaciones, movimientos de muebles, mal aspecto físico, detc. El cuidado diseño de arte cortesía de Javier Alvariño y la fotografía de Pablo Rosso (aliado creativo de Plaza), juegan igualmente a favor de un ambiente opresor y poco optimista que nos remite de inmediato a REC (2007) aunque con su propio lenguaje. Lejano del found footage y más evocativo a, por ejemplo, lo que hiciera Robert Mitchell con It Follows (2014) y ese retrato que nos mostraba la persecución de una chica en medio de paisajes casi oníricos.

Verónica se mueve en terrenos similares (hay por ahí una secuencia de caminar casi hipnótico) y la acompaña un adecuado score de sintetizadores (Chucky Namanera) o un walkman que sólo toca Los Héroes del Silencio, pero fuera de esa relación tiene una finalidad diferente.

Tengo la impresión que el filme debe ser un gozo para aquellos que eran jóvenes y adolescentes en la España de ese año. Sin embargo, vaya sí funciona a nivel global. Y eso es gracias a la capacidad de Plaza para asimilar sus referencias (clásicas y modernas) y desplegarlas en una obra directa, honesta y que se deja ver con gusto. Se nota cuando un cineasta en verdad está enamorado del gènero.

El Trailer de La Posesión de Verónica



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Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

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PUBLICADO

27 October 2017