El Horror

Me Hospedé en el Hotel Más Embrujado de Chicago. Y esto Pasó

Sección: Artículos

Por: @_Eguiza_

Cuando reservé en este hotel no sabía para nada sobre su historia, extraño siendo que tengo un sitio de horror, y más aún resultando que, aparentemente, en “Uno de los hoteles más embrujados de todo Estados Unidos” ha habido suicidios en masa, infanticidios (una mujer lanzó a sus dos hijos por la ventana del doceavo piso para luego seguirlos a su muerte), cadáveres ocultos en las paredes (naturalmente producto de la mafia italiana que gobernaba el lugar en los años 20’s) e incluso una que otra masacre dirigida ni más ni menos que por Al Capone.

El Congress Plaza Hotel tiene historia, y mucha. Pero hoy estoy para contarles lo que me pasó la última noche que “dormí” ahí…o al menos traté de dormir.

En primer lugar deben tener en cuenta la estructura de la habitación, justo a un lado de la entrada está el baño y frente a la puerta del baño hay un guardarropa, cerrado por cierto, clausurado. Después de un pequeño pasillo entre el baño y dicho ropero, ya se encontraba en sí la habitación (la cama, mesitas de noche, televisión y un amplio (y muy nuevo) mueble con cajones que sustituía las funciones del ya mencionado guardarropa clausurado). Aquí la foto del pasillo para que les sea más claro.

Dos noches pasaron sin pesar alguno. Sin embargo en la tercera y última noche pasó lo que a la fecha no puedo explicar.

Eran alrededor de las 3 de la mañana, cuando me despertó lo que en sueños pensé que era un par de golpes leves en la puerta del cuarto, lo primero que pensé fue “Maldita sea, me quedé dormido, seguro son las 8 de la mañana y llegó la persona que hace el servicio”…me asomé por el ojillo y, pues nada, vacío.

En el momento que di la vuelta y caminé el mencionado pasillo entre el baño, el ropero y la habitación, volví a escuchar dos golpecitos, mi mente pensó “un niño haciendo la broma y no lo alcanzo a ver por el ojillo”, abrí la puerta y nada…ahí los golpecitos regresaron, dos golpes que dejaron de sonar leves, y di un salto enorme que casi me estrella con la pared del pasillo, los golpes venían por dentro del guardarropa clausurado.

No sé si por instinto o por adrenalina o algo, en lugar de correr fuera de la habitación, traté de abrir la puerta del guardarropa, y por la fuerza lo logré, no sabía que iba a encontrar pero dentro no había nada…o eso parecía… (tomé una foto de la puerta, aquí la comparto, noten como la pintura se desprendió por forzarla)

Hablé a recepción para contar lo sucedido. “Es una puerta de madera, se ensancha y hace ruido”…ajá ¿y por qué no pasó eso las otras noches? Me aguanté la pregunta y colgué. Decidí dejar la puerta del ropero abierta y traté de dormir.

Nuevamente golpes, poco más fuertes pero ahora de la pared de la habitación, la que da a la cama…sonaba además como si vinieran desde adentro de la habitación. Hablo a recepción. “Seguro son sus vecinos, podemos mandar a alguien a que les pida que guarden silencio”. Ja, a continuación les comparto la foto de afuera de la habitación, no había vecinos. Del lado de donde venía la segunda oleada de golpes no había más que la escalera de seguridad (aquí la foto que lo prueba).

Regresé a la habitación, encendí la luz y pensé en buscar alguna explicación lógica…pero cada vez me daba más terror quedarme ahí, lo único que pensé fue en cerrar de nuevo la puerta del guardarropa y tratar de dormir, uno nunca sabe como reaccionar en situaciones así. Así que fui a cerrar la puerta del guardarropa, pero justo antes de eso me percaté de algo, el ropero era extrañamente amplio, muy amplio, y fuera de los ganchos y plancha, había algo fuera de lugar, pongo la foto a continuación.

Perdonarán la foto tan difusa y mala, pero como mencioné, el ropero era amplio y por lo tanto el tapanco estaba muy alto, tomé la foto de “puntitas” tratando de agarrar el libro con una mano y tomar la foto con la otra (de 5 fotos esta fue la menos borrosa).

Todos los hoteles en Estados Unidos tienen una biblia, TODOS, pero todos la guardan en la mesita de noche, no en un ropero, y menos fuera del alcance de la mano de un huésped…¿por qué diantres había una biblia tan “oculta” en ese ropero que ni siquiera se podía abrir fácilmente?…

Sí, empaqué mis cosas y de las 4 de la mañana a la hora de irme al aeropuerto me la pasé sentado en el lobby tratando de pestañear sin nada de éxito. Lo único que pude hacer es tomar mi celular y ahí darme cuenta que me había hospedado en uno de los hoteles más embrujados de Estados Unidos, bien, al menos me dejó una historia que contar y una pésima experiencia nocturna que no me pude ni me podré explicar.



Autor: _Eguiza_

Creador y fundador de ElHorror.mx, experto en cine gore, las producciones independientes y el cine underground, aunque se rumora que tiene dos copias de “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” en su colección, por algo preferimos no preguntar.

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PUBLICADO

14 November 2017