El Horror

Reseña y Trailer de Free Fire, de Ben Wheatley

Sección: Reseñas, Trailers

por:@Sergb__

Seguramente muchos se preguntarán qué tiene que hacer Free Fire, la más reciente película de Ben Wheatley, en un sitio dedicado al cine et al de horror. Y es que, si bien Wheatley ha estado ligado básicamente toda su filmografía al género, Free Fire parece ahora sí alejarse del director que hemos conocido y es indiscutiblemente una cinta criminal. La respuesta está en su mensaje y en las sensaciones que transmite.

Tal como mencionaba en la reseña de Creep 2 (Patrick Brice, 2017) de que la aversión o hasta el miedo que despertaba esa cinta partían de una comedia incómoda y situaciones con mucha mala vibra, en Free Fire Wheatley dispone de un sencillo malentendido para desatar una balacera que durante aproximados 80 minutos ha de transitar por cualquier cantidad de emociones.

Como en la mayoría de sus anteriores trabajos, la historia sirve como el mash-up de géneros, sólo que aquí ya no tan obvios, siendo el thriller criminal, la comedia y en menor medida ciertos rasgos western las referencias destacadas. El escenario es Estados Unidos (Boston, específicamente) durante la década de los setenta; dos variopintos grupos se citan en una bodega abandonada para realizar una compra/venta de armas. Lo que parece una simple transacción se vuelve una disputa a golpes y de ahí escala a una balacera que irá subiendo su tono para no bajarlo jamás.

Si la cinta parecía estructurarse bajo el esquema clásico a la Syd Field (primer acto-desarrollo-conclusión), a partir de que la situación se sale de control hace a un lado esas convenciones narrativas para casi improvisar una batalla extendida entre cualquier cantidad improperios, acusaciones y balazos de varios calibres entre todos los personajes. Se vuelve pues caótica y por tanto un ejercicio inédito de parte de Wheatley, que si bien sí se ha caracterizado por cierta espontaneidad en su cine (particularmente manifiesta en High Rise), también lo había hecho por ejercer un control que sutilmente llevaba la historia hacia un giro final que le otorgó una dimensión escalofriante a la mayoría de sus cintas.

En Free Fire, más allá de dos personajes externos que se unen a este shootout por razones que desconocemos, no hay giros de tuerca tan marcados, así como tampoco un propósito claro, y a cambio tenemos un filme que en su desorden revela una interesante crítica en tono de comedia al desmedido amor que existe en Estados Unidos por las armas. Y no es lo único.

El guion de Wheatley y Amy Jump (su pareja y aliada creativa desde Kill List) nos presenta un grupo de machos a lo bruto que, claro está, van a pelearse o morir por razones absurdas y en medio de esta lluvia de balazos y testosterona no deja de ser llamativo el único personaje femenino en clave de prudencia y astucia. Y no por el hecho de desear que la historia tenga un subtexto relacionado o señalamientos similares, pero sí para otorgarle un balance.

Y es que, si el desarrollo pudiera carecer de lógica, la dirección de Wheatley es deliberadamente confusa y, sin embargo, precisa y por tanto adecuada. Porque si romper ejes, desubicarnos geográficamente, abandonar ciertos personajes, hacerlos cometer errores o fallar sus tiros, sería un yerro fatal para muchos directores, aquí trabaja como interrogante: ¿no es así como se sentiría un verdadero tiroteo? Es decir, Free Fire también funciona como antítesis (y parodia) de cierto cine estadounidense de acción donde nadie sale herido y todos tienen excelente puntería. Conforme pasa el tiempo, no hay personaje moribundo, así como tampoco arma con balas, y es ahí donde la cinta comienza a tomar esos tonos funestos y obscuros que casi siempre provocan risas nerviosas, pues ahora TODO sirve como arma y ello desemboca en situaciones hiper sanguinarias.

¿Excesiva? Es posible que lo sea para muchos espectadores, pero tanto en su duración como en la forma hay elementos a apreciar que ayudan a digerir toda esa violencia disparatada. A la excelente ambientación y diseño de producción, se suma una divertida selección musical y un reparto impecable. Cillian Murphy y Michael Smiley (actor fetiche de Wheatley) están perfectos en su papel de compradores del IRA (Ejército Republicano Irlandés), y en el otro lado de la cancha están Noah Taylor, Sam Riley y Babou Ceesay como los vendedores encabezados por un Sharlto Copley que, para variar, en su excéntrica interpretación se roba buena parte de la cinta. En medio de ellos destacan también Brie Larson y Armie Hammer como los mediadores del mal logrado negocio. Notable la vis cómica que encuentra Hammer con su pequeño personaje.

Con este reparto y el nombre de Martin Scorsese en la producción, cualquiera diría que Free Fire es la entrada de Wheatley a las grandes ligas. Pero la cinta reniega esa etiqueta en modo formidable y prefiere ser una vibrante masacre que en su homenaje se burla no sólo de todos sus pares, sino de sí misma. Pocos como Wheatley para lograr eso.



Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

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PUBLICADO

13 December 2017