El Horror

Reseña de la Sorprendente BOYS IN THE TREES.

Sección: Reseñas, Trailers

Por: @Sergb__

Existe algo fascinante e incomparable en los mitos de horror que se nos cuentan cuando somos niños. Puede que sea la inocencia y también mucho se debe a la imaginación, las referencias y nuestros mecanismos para conceptualizarlos. Lo cierto es que en ésta dinámica en la que casi siempre los relatos llegan vía hermanos, primos, et al mayores en un contexto de pijamadas y/o fiestas de Halloween, se da una atmósfera irrepetible. Un sentimiento que no se puede describir del todo y que desaparece cuando nos toca ahora ser los narradores.

En años recientes cintas como IT (Andy Muschietti, 2017), Final Girls (Strauss-Schulson, 2015) It Follows (David Robert Mitchell, 2014) o series como la consabida Stranger Things, se han apoyado en el carácter nostálgico de las leyendas urbanas (y rurales) para construir relatos coming of age que atrapen la atmósfera descrita. Nostalgia pura con notas obscuras. Yéndonos más atrás, Stand by Me (Rob Reiner, 1986), Donnie Darko (Richard Kelly, 2001) y hasta The Goonies (Richard Donner, 1985) son referencias obligadas de cómo deben desarrollarse este tipo de filmes.

Apelando a todo ello pero erigiéndose con particular personalidad (finalmente estamos hablando de una cinta australiana), Nicholas Verso, director y guionista de Boys in the Trees, establece rápidamente su tono adolescente presentándonos a los “Gromits”, una pandilla de chicos en los suburbios de Adelaide, Australia, cuya rutina se reduce al skating y perder el tiempo escuchando música. La fiesta de Halloween es un fecha importante para ellos, pues se traduce en todo un ritual que aparte de lo mencionado, incluye un vandalismo infantil y hacerle bullying a otro chico llamado Jonah (destacada actuación de Gulliver McGrath), un freak marginado de la comunidad.

Esa noche, tras aburrirse de andar sin rumbo con los gromits, Corey (Toby Wallace) se aleja a patinar y tiene un encuentro con Jonah, quien le reclama sus ataques y le pide lo acompañe a casa a forma de compensar haber abandonado la amistad que ambos tenían de niños. Corey accede, emprendiendo así una odisea que incluye leyendas, personajes y sucesos que parecen no tener explicación.

Puede decirse que a partir de aquí Boys in the Trees se desarrolla como una versión “halloweenesca” del clásico Cuento de Navidad, de Charles Dickens. El relato de Verso, si bien no desea restaurar el espíritu respecto a la Noche de Brujas (eso le sobra a la película), sí incluye sus propios fantasmas (pasados y presentes) y hace hincapié en la transformación de su protagonista, Corey, quien en su necesidad de pertenencia abandonó a su amigo de la infancia para unirse a la pandilla de populares y ahora comienza a mostrar algunas señales de arrepentimiento. ¿Madurez? Efectivamente: el clásico dilema del teen cinema retratado ya en innumerables ocasiones. Aquí también con el no menos característico antagonismo entre el incipiente despertar y la fiesta perpetua representada por Jango (Justin Holborow), el líder de la banda y quien ve en el nuevo Corey una amenaza a un estilo de vida que un día ha de terminar.

Lo que hace de Boys in the Trees una cinta original es cómo Verso va empleando pausada y adecuadamente todas estas herramientas para realizar un coming of age tétrico y entrañable que se guarda un par de giros para de cualquier forma alinearse a la máxima del subgénero: crecimiento.

Para ello el director bien ubica la historia en 1997 y justo en el umbral de la graduación preparatoria de estos chicos que no parecen tener pista alguna sobre el próximo capítulo de su vida. ¿Qué sigue después de la escuela? ¿Cuál es el sentido de crecer? ¿Por qué ya no es tan divertido el desmán a todo costa? Preguntas como éstas son naturales en la coyuntura de cambiar de aires y encontrar una identidad. Más aún cuando su música favorita, el grunge, no hace mucho perdió a su voz representante y buscan nuevas inspiraciones o ídolos. El único que parece captar un poco las señales de cambio es Corey, y la travesía nocturna con Jonah reforzará esa percepción.

A pesar de que hay momentos donde el guión pierde ritmo o que tal vez abusa de algunos pasajes de ensueño, la cinta se siente fresca. En buena medida gracias su diseño de producción, donde la música y los sonidos son esenciales, y también a la por demás atractiva estética que construyen Verso y Marden Dean, su fotógrafo, quienes con un esmerado contraste de luces, colores, disfraces, criaturas fantásticas y demás elementos del Halloween o festividades similares (incluida una fiesta de catrinas mexicanas), evocan bellamente al cine de horror de los noventa/ochenta.

Y más importante aún: en este contexto medio juguetón, la historia logra colar un sensible subtexto de amistad, reconciliación y respeto a las preferencias. Vale decir que si no es por su procedencia y escasa promoción fuera del circuito festivalero, estaríamos hablando aquí de un producto de mayor repercusión. Nuevamente el cine de Australia levantando la mano en el género con propuestas enriquecedoras.

Trailer:



Autor: sergb__

Experto en el cine de arte y cine de autor. Se dice “uncool” por pasar más tiempo en casa que en parrandas y con los amigos, creemos lo contrario, envidiamos todo el tiempo que aprovecha para ver películas, y no sólo de horror, sino de todo tipo.

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PUBLICADO

11 April 2018