365 d√≠as: ¬ŅPor qu√© a la gente le gusta este tipo de pel√≠cula? (Opini√≥n) ‚Äď Noticias de cine

365 Dias, el largometraje italiano de Netflix, atrae al mismo p√ļblico que ayud√≥ a popularizar Fifty Shades of Grey en el cine.


En medio de la cultura de la cancelación, sería imposible que una película como 365 días (365 DNI, en el original) pasara desapercibida. Desde su lanzamiento, la producción italiana ha suscitado numerosas discusiones sobre abuso sexual, intimidación psicológica y sexismo en la industria del cine. Sin embargo, todas estas preguntas solo confirmaron la popularidad de la película, que ha estado entre las más vistas en Netflix durante casi un mes.

Ahora, la pregunta que queda es: si 365 dias est√° tan mal, ¬Ņpor qu√© la gente sigue mirando? ¬ŅSomos malos individuos por consumir producciones que normalizan situaciones abusivas? Verifique las posibles respuestas a estas preguntas a continuaci√≥n:

1. El sexo y la sensualidad son atractivos para el p√ļblico.


Las pel√≠culas er√≥ticas siempre han causado un gran revuelo. Piensa en Wild Instinct, con Sharon Stone. Adem√°s de que la producci√≥n ha generado controversias por sus gr√°ficos sexuales, contin√ļa generando debates para la escena donde Sharon Stone Muestra los genitales.

A√ļn m√°s reciente es Fifty Shades of Grey. Tem√°ticamente m√°s cercano a 365 dias, el largometraje atrajo multitudes al cine. La primera pel√≠cula recaud√≥ solo $ 571 millones en todo el mundo, con un presupuesto de solo $ 40 millones.


Esto se debe a que las personas quieren tener sus fetiches y deseos cubiertos en entretenimiento. Algo similar a una experiencia voyeur, donde logramos placer al ver al otro tener aventuras sexuales que tal vez no podamos hacer.

Además, estamos viviendo en un momento de cuarentena, donde la distancia social es esencial para la supervivencia. En pocas palabras, nadie está teniendo relaciones sexuales. Frente a esta realidad, obras como la producción italiana de Netflix terminan llenando un vacío emocional en la rutina de sus espectadores.

Finalmente, las representaciones del sexo en el cine son moralmente más aceptables que en la industria del porno. La gente recurre al cine para escapar de los juicios sociales y se siente libre de consumir el erotismo sin mucha preocupación.

2. La narrativa ‚Äúhumor√≠stica‚ÄĚ esconde los problemas reales de una producci√≥n.

Si eres racional, te darás cuenta de lo problemática que es la relación entre los protagonistas. Además de secuestrar a Massimo, Laura adopta un comportamiento depredador para mantenerla cerca. Sin embargo, todo esto está enmascarado por secuencias lujosas, interacciones provocativas, diálogos hilarantes y una banda sonora emocionante.

De hecho, esta es la misma f√≥rmula que enga√Īa a los espectadores Cincuenta tonos de gris. Dichas herramientas siempre se han utilizado en producciones cinematogr√°ficas para transformar situaciones abusivas en objetos de codicia. Algunos de nosotros incluso queremos esa realidad.


Sin embargo, la aparente felicidad de Laura al vivir con un hombre que la cuelga por no ser ‚Äúobediente‚ÄĚ tiene un nombre: S√≠ndrome de Estocolmo. Este estado psicol√≥gico hace que las v√≠ctimas de abuso desarrollen empat√≠a e incluso amor por sus abusadores.

Una de las motivaciones para que esta condición exista es la necesidad de supervivencia. Inconscientemente, la persona comienza a seguir todas las reglas impuestas con la esperanza de escapar de la situación sin sufrir.

La escena que mejor resume esta triste circunstancia ocurre cuando el protagonista trata de escapar de Massimo siendo humillado en el vestuario de una tienda. Cuando el intento sale mal, Massimo dice que debe aceptar la realidad lo antes posible, ya que resistirla empeorar√° las cosas.

3. Muchas situaciones sexistas permanecen normalizadas en el entretenimiento


No es raro ver a las mujeres perder su libertad frente a los hombres poderosos en el cine. Pero lo peor de todo, es cuando sucede desde una perspectiva sensual. Lo siento, Hollywood, no es sexy ver a alguien perder sus derechos m√°s b√°sicos en nombre del amor.

Tal romanticizaci√≥n es un mal servicio ante numerosas discusiones sobre relaciones abusivas, y solo normaliza el feminicidio. En otro di√°logo terrible en el universo incoherente de 365 dias, Laura ‚Äúdesobedece‚ÄĚ a Massimo, quien est√° furioso y dice que lo lamentar√° si lo vuelve a hacer. Entonces, el personaje pregunta: ‚Äú¬ŅQu√© vas a hacer, m√°tame?‚ÄĚ

Ahora piensa por un momento. ¬ŅEs normal preguntarle a tu pareja despu√©s de estar en desacuerdo con √©l? El miedo nunca debe estar presente en un v√≠nculo de amor. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a estos retratos en el s√©ptimo arte que ni siquiera nos damos cuenta. Para algunos, incluso es emocionante ver mujeres en situaciones despectivas.

Al analizar el equipo de producción de la película, la razón de una narrativa tan irresponsable se vuelve un poco más clara: uno de los directores es un hombre y se llama Tomasz Mandes.

4. Los patrones estéticos cubren el comportamiento depredador


En el lanzamiento de 365 dias, muchas personas discutieron en Twitter sobre qui√©n era mejor: Christian Gray o Massimo. Aparentemente, a nadie le preocupaba reflexionar sobre qui√©n era peor. Esto se debe a que la ‚Äúbelleza‚ÄĚ est√©tica de los actores puede desviar nuestra atenci√≥n de los problemas.

Esta es una estrategia com√ļn en el cine: John Wayne era extremadamente racista, pero su actitud f√≠sica y sus ojos azules ocultaban sus actitudes. Marlon Brando s√≠mbolo sexual de la Edad de Oro, viol√≥ a una actriz en una de sus pel√≠culas. Y por ah√≠ va.

Todo este esquema es perpetuado por la industria del entretenimiento, que reitera la importancia de la apariencia de pertenecer a la sociedad y tener felicidad. Por lo tanto, cuando vemos a Michele Morrone (protagonista de 365 dias) secuestran y abusan de una mujer, eso no nos importa. Lo que importa son sus m√ļsculos y la agradable representaci√≥n que simboliza en una cultura enferma.

5. Escapismo para la angustia de la realidad.


La hoja de ruta b√°sica para 365 dias, junto con sus numerosas secuencias opulentas y sensuales, terminan convirti√©ndose en la alternativa ideal para un p√ļblico que est√° encerrado en su hogar, afectado por las preocupaciones inherentes de una pandemia.

Entre mirar las noticias y presenciar innumerables tragedias, es mejor mirar a un hombre curado que esté a la altura de nuestras expectativas sobre la belleza. Es frívolo, pero no reprensible. Nadie se pone malo por querer experiencias sin pretensiones en momentos sofocantes.

Sin embargo, hay otras producciones sensuales que divierten, sin romantizar el abuso. El amor, de Gaspar Noé, propone reflexiones sobre las relaciones polígamas sin renunciar al erotismo extremo.

Pero si a√ļn elige la producci√≥n italiana, est√° bien. Solo mire con la conciencia de que ese retrato no es saludable, y no cancele la discusi√≥n diciendo que todo es ‚Äúmimimi‚ÄĚ.

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