Cómo Netflix está invirtiendo cada vez más en productos de culto (Análisis)

O: la caída del tradicionalismo de los grandes estudios.


El a√Īo es 2013. Todav√≠a aprendiendo a abrir un mercado, hasta entonces, razonablemente inh√≥spito, Netflix decide dar un paso crucial en su trayectoria e invierte fuertemente en su primera serie original. Decidiendo jugar alto y arriesgar el trabajo que llev√≥ m√°s de una d√©cada construir, el director de contenido de la compa√Ī√≠a, Ted Sarandos, lleg√≥ a un acuerdo de $ 100 millones para ordenar la primera temporada de House of Cards.

Ya se había realizado un experimento en contenido original con la serie Lilyhammer, cuyos derechos de producción y exhibición fueron adquiridos por Netflix directamente del canal noruego NRK, pero el thriller político sería el primer trabajo totalmente original en la plataforma que, hasta ese momento, solo se veía como una especie de tienda de videos en línea.

David Fincher fue reclutado para dirigir el episodio piloto y los ganadores de los premios Kevin Spacey y Robin Wright asumieron los papeles principales. El proyecto tuvo tanto √©xito que convirti√≥ a House of Cards en uno de los productos originales de Netflix mejor calificados hasta la fecha, incluso con una mala temporada pasada, y proporcion√≥ un ADN muy espec√≠fico a lo que se esperar√≠a del ‚Äúest√°ndar de producci√≥n de Netflix‚ÄĚ.

Dos a√Īos m√°s tarde, con Orange is the New Black y Sense8 en su cat√°logo, Netflix ampli√≥ su territorio de obras originales, lanzando Beasts of no Nation, muy elogiado, con una actuaci√≥n excepcional de Idris Elba y un fuerte contexto pol√≠tico, lo que refuerza la idea que el servicio de transmisi√≥n funcionaba con la fuerza de un gran estudio y la fidelidad creativa de una productora independiente. El futuro parec√≠a brillante.

Lo que otros dicen

Pasamos a principios de 2019. De las más de 300 películas originales de Netflix lanzadas hasta ahora, solo un tercio de ellas tienen calificaciones positivas en los principales agregadores de críticas como Rotten Tomatoes, por ejemplo. Dado que las obras simplemente detestadas, o simplemente problemáticas y desconectadas, abundan los ejemplos. The Ridiculous 6, iBoy, Death Note, The Prince of Christmas, The Cloverfield Paradox, For Sale This House … la lista es tan larga que ocuparía todo el asunto si fuera necesario.

Pero si hay algo que no podemos decir sobre Netflix, es que no cumple con las demandas de manera r√°pida y objetiva. Por cada √©xito como La Casa de Papel y una serie en peligro de extinci√≥n como Lucifer, el gigante de la transmisi√≥n adquiere los derechos involucrados. Y es importante enfatizar que cuando hablamos de demandas, no solo nos referimos a lo que al p√ļblico le gusta ver. Las vistas est√°n garantizadas y continuar√°n all√≠: el misterio en el Mediterr√°neo no me deja mentir. El gran problema aqu√≠ es qu√© canales, emisoras, productores y estudios lideran las disputas millonarias sobre los derechos de distribuci√≥n utilizando un criterio importante de desempate: el estado.

Evaluar a los grandes competidores, como ejemplo. En el √ļltimo a√Īo, Netflix gan√≥ muy pocas de las ofertas y subastas en las que particip√≥ junto con HBO, y la raz√≥n detr√°s de esto es precisamente en la relevancia y el compromiso. Sin embargo, hay algunos puntos muy importantes en la trayectoria de la compa√Ī√≠a en los √ļltimos dos a√Īos que merecen atenci√≥n para comprender c√≥mo Netflix est√° experimentando otro cambio importante.

El primero fue el lanzamiento de Roma. Dirigida por el famoso Alfonso Cuar√≥n, la pel√≠cula cuenta la historia de una criada que, entre todos los percances diarios en su vida, lucha por comprender y desarrollar el v√≠nculo que tiene con la familia de clase media alta para la que trabaja. Proyecciones en blanco y negro, di√°logos en espa√Īol, cinematograf√≠a √≠ntima ‚Ķ la transmisi√≥n sab√≠a c√≥mo hacer un buen uso del trabajo en cuesti√≥n.

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En medio de tantos estudios que ofrec√≠an oportunidades millonarias, pero a√Īad√≠an cl√°usulas que les permit√≠an involucrarse directamente en decisiones creativas de proyectos, Netflix comenz√≥ a aparecer casi como una especie de alternativa a los grandes directores que, incre√≠blemente, ten√≠an dificultades para reproducir la autoridad en empresas con casi un siglo de historia.

El caso es que Granada no termin√≥ en Netflix por accidente. Tampoco gan√≥ 10 nominaciones y 3 victorias al Oscar por casualidad. Siguiendo el pensamiento, cientos de votantes ic√≥nicos del jurado del festival no encontraron raz√≥n para tratar de detener las pel√≠culas originales de Netflix por casualidad. Hasta entonces, la plataforma no hab√≠a planteado ning√ļn peligro significativo para el mercado en el que Roma pod√≠a entrar, y con eso el lobby de los principales productores no estaba amenazado de ninguna manera. Puede que no lo parezca, pero el juego pol√≠tico est√° presente incluso en la industria del cine. Las comedias protagonizadas por Adam Sandler y Noah Centineo ten√≠an peso y presencia, pero tocaron el ego de nadie poderoso y potencialmente peligroso.

La segunda indicaci√≥n de nuevas direcciones para su producci√≥n cinematogr√°fica original lleg√≥ con el reciente lanzamiento de The Irishman. Por mucho que necesite presentaciones, es importante destacar un poco sobre la carrera de Martin Scorsese para que la comparaci√≥n tenga un alto efecto po√©tico dentro del texto, as√≠ que aqu√≠ vamos: 14 veces nominado a un Oscar, una de las mayores referencias en la historia del cine, 65 trabaja como director, 74 como productor y 17 como guionista. Nada de esto le impidi√≥ ser rechazado por varios estudios tradicionales antes de que finalmente encontrara refugio, ¬Ņadivina d√≥nde? ‚Äď En Netflix. Paramount, por ejemplo, pr√°cticamente suplic√≥ deshacerse del trabajo de casi cuatro horas debido a su alto costo.

Por eso es tan difícil y subjetivo analizar la situación como una simple cuestión de oferta y demanda. Cuando Scorsese dice que Marvel prefiere centrar sus esfuerzos en un cine que no tiene una racha de autoritarismo, cuyas decisiones creativas son tomadas principalmente por productores ejecutivos, hay un contexto mucho más importante detrás de esto. Es un error pensar que los registros que Avengers rompe a diario, la dificultad de Scorsese para encontrar estudios que acepten su trabajo tal como es y la decisión de Netflix de invertir cada vez más en obras con derechos de autor, son cuestiones aisladas entre ellos.

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Cuando Bestias de ninguna naci√≥n se lanz√≥, la idea general del p√ļblico era que los productos originales de Netflix seguir√≠an caminos similares a los trabajos de A24, por ejemplo, con una firma siempre muy limitada e impl√≠cita en sus trabajos, causando un reconocimiento caracter√≠stico de quienes los vieron. Quiz√°s el crecimiento del servicio ha impedido una atenci√≥n tan espec√≠fica. O tal vez fueron solo decisiones creativas. El punto es que no fue as√≠ como sucedieron las cosas, y ni siquiera tuve que hacerlo.

Mirar a un p√ļblico general mientras se invierte a√ļn m√°s en obras realizadas para grandes festivales y premios es quiz√°s el salto adelante que permite a Netflix emerger cada vez m√°s como una alternativa a los directores prestigiosos que parecen perder su lugar en el mercado. Una coyuntura de factores. No es que Netflix sea el basti√≥n de la rebeli√≥n cinematogr√°fica o la moral del autor, pero el hecho es que ha estado sirviendo al prop√≥sito de obligar a los estudios gigantes a dejar de actuar con pensamientos tradicionalistas.

Solo en los Oscar de 2020, se nominaron 8 pel√≠culas de Netflix: El irland√©s, Historia de una boda, Dos papas, Klaus, Perd√≠ mi cuerpo, Industria estadounidense, Vida en mi y la democracia brasile√Īa en v√©rtigo. Hablando m√°s espec√≠ficamente de este √ļltimo, tambi√©n es un gran ejemplo de c√≥mo la distribuci√≥n (junto con el lobby y el estado antes mencionado) hace una gran diferencia. El documental de Petra Costa dif√≠cilmente ser√≠a lo suficientemente fuerte como para llegar a los Oscar, o incluso para convertirse en una realidad, si hubiera elegido algunas opciones diferentes para la transmisi√≥n. Despu√©s de todo, estamos en un Brasil al menos, delicado para la reproducci√≥n de la cultura.

Alguien tendr√° que ceder al final. Y si no se deja de lado el tradicionalismo de ciertos estudios, el monopolio solo cambiar√° de lado a lado hasta que haya dos o tres distribuidores importantes en el mundo. Por otro lado, Netflix necesitar√° tomar posiciones m√°s concretas si quiere que alguna de sus series supere la quinta temporada, por ejemplo. Sabiendo esto, queda por dar el siguiente paso en el juego del ajedrez.

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