Critica | ‘The Doctrinator’ no encuentra su tono ni el mensaje que quiere transmitir

Con la clara era de los superhéroes en el cine, el mercado audiovisual brasileño decidió aprovechar esto, para hacer el suyo, con la película “O Doctrinador”. En la película, seguimos la historia de Miguel, un oficial de la policía federal, cansado de los escándalos de corrupción del país, especialmente una desviación del presupuesto de salud realizado por el gobernador local, quien al comienzo de la película, hace que su hija sea víctima de un bala perdida, no se puede ver en un hospital público. La muerte de la niña desencadena una ira en el personaje de Miguel, que luego decide ir en contra del sistema y hacer justicia con sus propias manos.

A decir verdad, esta no es exactamente una película de superhéroes. Es mucho más como un thriller de acción con una historia de venganza. ahí “Desire to Kill” (lanzado a principios de este año), que en realidad es una película de héroes. Pero es comprensible que el marketing haya buscado la etiqueta de película de superhéroe en el momento en que vivimos, especialmente porque la característica tiene tonos explícitos que evocan “V for Vendetta”, un trabajo basado en los cómics de Vértigo.

Pero estos no son los problemas de “O Doctrinador”, sino su guión y, en parte, su dirección, realizada por Gustavo Bonafé (Legalize Now – Friendship Never Dies) y Fábio Mendonça (A Noite da Virada). La narrativa hace uso de coincidencias y fuerzas de barra en algunos momentos para proceder, y el conflicto que emerge del espíritu recto de Miguel es algo forzado. La historia a veces decide entrar en el drama familiar del personaje con su ex esposa, lo cual es inmensamente innecesario para la historia central. Y los diálogos son débiles y extremadamente cuadrados, lo que también pasa por la dirección, por no haber intentado mejorarlos.

Pero quizás el problema principal está en el tono, donde los directores no encuentran el equilibrio adecuado, y por eso la película termina siendo perjudicada en diferentes momentos.

Pero la dirección no vive solo de errores en este proyecto, como es notable, que hubo un estudio y una buena preparación para la realización de las escenas de acción, que ciertamente son los mejores momentos de la película. Y se haga justicia, algunas actuaciones como la del propio Kiko Pissolato como Miguel, y de Tainá Medina como su compañera Nina, son buenas, dentro de lo que el guión les proporcionó.

Finalmente, creo que el final no es exactamente el mejor. Además de usar una cierta exageración, mal interpretada en CGI (los que la vean entenderán), el mensaje final que trae la película es un poco confuso y demasiado imparcial, en medio de los actos cometidos por Miguel. No es como si se disculparan por el tipo “salir y matar políticos corruptos”, ya que esta es la única solución, pero tampoco dicen lo contrario. Lo que sería aceptable, si de hecho, hubieran construido un mundo distópico como lo hace la “V de Venganza”, donde el gobierno es autoritario y controla a niveles absurdos e inhumanos. Pero en el caso de “O Doctrinador”, la realidad paralela creada en relación con la nuestra, no estaba suficientemente diferenciada.

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