Insaciable: Cr√≠tica de la temporada 2 ‚Äď Noticias de cine

El desafío de reírse de los absurdos mismos.

NOTA: 1.0 / 5.0

No tomarse en serio es uno de los desafíos más complejos y abrumadores en la ejecución de cualquier obra de comedia, independientemente del nivel de su contenido humorístico. La segunda temporada de Insatiable, por ejemplo, hasta que trató de traer una narrativa más caótica, ácida y crujiente, casi como una versión distópica de su primer arco, pero el resultado terminó siendo el mismo: frustrante.

De hecho, para decirlo mejor, el adjetivo m√°s correcto para definir la secuencia de la historia de Patty (Debby Ryan) ser√≠a algo m√°s cercano a ‚Äúineficaz‚ÄĚ. Despu√©s de todo, la frustraci√≥n implica que se esperaba alg√ļn tipo de mejora o motivaci√≥n, que tal vez no cumpli√≥ con las expectativas. Sin embargo, por incre√≠ble que pueda parecer por el contenido de las palabras hasta ahora, Insaciable ni siquiera ha empeorado en relaci√≥n con su primer a√Īo.

Para ubicar al lector cronol√≥gicamente en el seguimiento de los hechos, la temporada actual comienza en el momento en que Patty comete uno (posiblemente dos) asesinatos y debe lidiar con las consecuencias directas e indirectas del acto. Aunque es una continuaci√≥n inmediata de los √ļltimos eventos, se nota un peque√Īo cambio narrativo en el contenido de las conversaciones y la conducta general de la trama.

Evidentemente dispuesto a asumir un tono a√ļn m√°s sarc√°stico y sin pretensiones esta vez, Netflix termina cayendo en el mismo problema que rode√≥ las controversias relacionadas con la primera temporada de la serie: la confusi√≥n entre la acidez y la falta de capricho. A pesar de hacer un trabajo un poco mejor al tratar de involucrar al espectador en una aventura m√°s tangible, Insatiable no logra construir un gui√≥n supuestamente sat√≠rico.


Mientras que la primera temporada termin√≥ en el gusto de cierto tipo de audiencia acostumbrada a ser guiada por el ‚Äúfin de lo pol√≠ticamente incorrecto‚ÄĚ para justificar la actuaci√≥n defectuosa de cualquier comedia sin competencia, la segunda parece haberse dedicado a jugar con su recepci√≥n de una manera efusivo y casi aleg√≥rico. Pero todo termina siendo solo en el campo de las ideas, ya que, despu√©s de todo, la funci√≥n principal de cualquier broma es hacerte re√≠r, y eso no siempre es f√°cil en Insaciable.

No es que sea difícil encontrar gracia en las desgracias de Patty debido a sus dosis de humor negro, que, de hecho, incluso serían bienvenidas en circunstancias normales. Aquí, de hecho, el problema está mucho más relacionado con lo mucho que la serie de Lauren Gussis parece cada vez más interesada en mezclar docenas de temas contemporáneos sin mucho sentido que, de hecho, usar su humor como una forma de burlarse de situaciones socialmente absurdas.

En solo treinta minutos, el primer episodio de la segunda temporada ya había hecho bromas rápidas y desconectadas sobre temas como la fatofobia, la homosexualidad, el suicidio, la depresión, la religión, la modernidad, el acoso escolar, el asesinato y el sexo. Tocar cualquiera de estos temas, de hecho, no sería un problema en absoluto, pero el tema se vuelve un poco más complejo cuando todo se trata de una manera tan pretenciosamente profunda.

Una prueba de esto sucede, por ejemplo, cuando Patty termina descubriendo las intenciones suicidas de Bob (Dallas Roberts) y simplemente inicia un di√°logo que no funciona en absoluto como una broma, y ‚Äč‚Äčmucho menos como un mensaje real. La intenci√≥n a menudo es tejer una cr√≠tica irregular de la sociedad actual a trav√©s del humor √°cido, pero en cambio, lo que tenemos es una epopeya sin sentido que no se basa en nada sino que trata de hablar de todo.


No queriendo hacer comparaciones, pero es evidente c√≥mo otros trabajos originales de Netflix logran equilibrar esta barrera entre cr√≠tica, sutileza y acidez de una manera mucho m√°s efectiva, c√≥mica y reflexiva. Bojack Horseman, por ejemplo, en una oraci√≥n: ‚Äú¬ŅAcaso el concepto de las mujeres teniendo opciones termin√≥ yendo demasiado lejos? Hoy formamos este panel diverso de hombres blancos con trajes para hablar [na televis√£o] sobre el aborto ‚Äú- puede hacerte re√≠r y pensar de una manera mucho m√°s interesante.

En opini√≥n de un rango espec√≠fico de espectadores, algunos puntos negativos de Insaciable, como actuaciones cuestionables, l√≠neas completamente expositivas y narraciones terriblemente obvias se construyen a prop√≥sito para que la serie sea una parodia de s√≠ misma. El problema es que incluso la (supuesta) s√°tira se cansa en alg√ļn momento. No es necesario cambiar los pensamientos de Patty y Bob en todo momento, especialmente cuando ya sabemos lo que est√°n a punto de hacer. Sin mencionar los segundos, minutos y horas dedicados solo a tramas completamente secundarias y poco interesantes, que parecen existir con el √ļnico prop√≥sito de estirar a√ļn m√°s episodios que podr√≠an haber sido mucho m√°s cortos sin ning√ļn problema.

Cuando se hace una cr√≠tica de alguna manera, termina convirti√©ndose en una reproducci√≥n. O, para decirlo con palabras m√°s directas y objetivas, la segunda temporada de Insaciable Es malo intentar fingir estar satirizando algo a√ļn peor y m√°s subjetivo. ¬ŅPero c√≥mo criticar los atracones con un personaje que pasa todo el tiempo desarrollando el problema de manera superficial? Se habla mucho de que ‚Äúpol√≠ticamente incorrecto‚ÄĚ est√° destruyendo obras humor√≠sticas de este tipo, pero muchos de los momentos divertidos parecen m√°s escenas anticuadas llenas de chistes.

Como estamos hablando de Patty, su propio arco es extremadamente dif√≠cil de seguir. En la primera temporada, fue una especie de monstruo creado por la forma absurda en que sus colegas la trataron, pero a lo largo de estos nuevos episodios, se vuelve cada vez m√°s complejo entender lo que la serie quiere que sientamos por su protagonista. Sin embarcarse demasiado en spoilers, los √ļltimos momentos del personaje en pantalla dejaron muy claro que Insaciable est√° a punto de convertirse en algo completamente diferente. Y tal vez incluso mejor.


Sin embargo, no se trata solo de muertes, chistes malos y problemas de cohesión narrativa. Los mejores chistes de esta segunda temporada ocurren precisamente cuando vemos referencias a otras obras de la cultura popular, a enfrentamientos de generaciones, o incluso a detalles que no proponen convertirse en lo que son (solo el nombre completo de Heather Christina Pamela Kendall Jackson). Johnson, por ejemplo, ya es uno de los mejores chistes de la serie). La forma en que Dee Marshall (Ashley D. Kelley) trata al protagonista también es un punto que finalmente logra divertir.

Est√° claro que los √ļnicos momentos de √©xito de la temporada ocurren exactamente cuando no hay intenci√≥n de sorprender, profundizar, criticar o intentar hacer algo m√≠nimamente ambiguo con un gui√≥n tan superficial. Quiz√°s, con el final de la historia actual y el gancho para un tercer arco, Insaciable finalmente, puede seguir su propio camino y llegar a comprender que necesita tomar una posici√≥n entre sus diversas pseudointenciones.

De lo contrario, seguirá siendo un humor que no entretiene, una crítica que no está dirigida, una sátira que no se refiere a nada y un drama que no involucra.

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