Orange Is the New Black: Review de la temporada 7 ‚Äď Noticias de la serie

Sobre la era de Trump, las segundas oportunidades y cómo lidiar con la tristeza eterna.

Puntuación: 4.0 / 5.0

Cuando Orange Is the New Black se renov√≥ por tres temporadas a la vez en 2016, se cuestion√≥ mucho sobre la capacidad de la comedia convertida en drama (o drama convertido en comedia) para mantener la historia que hab√≠a estado contando durante tanto tiempo. Por supuesto, los personajes son en su mayor√≠a geniales y continuaron siendo durante los siete a√Īos de la serie, pero en ciertos momentos, en las √ļltimas temporadas, algunos arcos narrativos comenzaron a sonar innecesarios o sin prop√≥sito, separados del resto de la realidad de la atracci√≥n. Poco a poco, esto se estaba solucionando, lo que nos lleva a una temporada final que trata muy s√≥lidamente con los temas m√°s relevantes en una historia sobre confinamiento que existe en 2019: inmigraci√≥n, la comunidad latina, deportaci√≥n y lo que significa, al final, libertad, encarcelamiento, errores y posibilidades de un nuevo comienzo.

En su √ļltima temporada, El naranja es el nuevo negro √©l regresa a una f√≥rmula primaria que fue la base de su primera temporada: Piper Chapman (Taylor Schilling) tratando de hacer que una relaci√≥n funcione desde la distancia, con una parte dentro de la cadena y la otra afuera. Pero mientras que en 2013 la historia fue con Larry (Jason Biggs), ahora las posiciones se invierten. Piper est√° en libertad y Alex (Laura Prepon) a√ļn cumple su condena. Con los a√Īos, la serie ha sacado a Piper del centro de atenci√≥n. Su punto de vista blanco, econ√≥micamente estable y privilegiado y diferente de la realidad de la prisi√≥n fue la entrada p√ļblica a esa trama, hasta el momento en que se volvi√≥ demasiado pedante y repetitivo, cuando la producci√≥n decidi√≥ sabiamente abrir m√°s espacio para el Caracteres latinos y los caracteres que anteriormente eran secundarios.

Este a√Īo, Piper mantiene un punto de vista integral, aunque la serie no se adhiere exclusivamente a √©l. La novedad es que es a trav√©s de √©l que seguimos los desaf√≠os de la reintegraci√≥n en la sociedad, un tema que se extiende a lo largo de los episodios y contribuye a la conversaci√≥n global que propone la temporada. Al mismo tiempo, el papel no se le otorga exclusivamente a Piper, algo que ser√≠a dif√≠cil incluso en t√©rminos de log√≠stica. En cambio, su viaje de prueba sirve como un espejo para los desaf√≠os que enfrentamos dentro de la prisi√≥n.

Por casualidad cruel, El naranja es el nuevo negro llega a su fin m√°s actual que nunca. Cuando el encarcelamiento, la inmigraci√≥n y la xenofobia son temas de las agendas diarias en la Era Trump, el ‚Äúdrama‚ÄĚ, tal vez debido a la cruel iron√≠a de la vida, encaja perfectamente con lo que buena parte de la sociedad estadounidense intenta no ver. As√≠ es como los Centros de Internaci√≥n para Extranjeros (o ICE) ingresan al historial y son responsables de la actualizaci√≥n m√°s grande y pertinente de la historia.

Es importante se√Īalar que esta no es una inserci√≥n hecha exclusivamente para hablar con la Administraci√≥n Trump y darle un car√°cter a√ļn m√°s realista y cr√≠tico para la producci√≥n. Es un desarrollo que encaja bien de dos maneras: a trav√©s del arco narrativo de los centros ICE, El naranja es el nuevo negro se las arregla para traer de vuelta a los personajes que se hab√≠an quedado a mitad de camino, dando una sensaci√≥n de integridad a la historia en sus √ļltimas horas con un giro particularmente sombr√≠o. ¬ŅQu√© paz y libertad hay para aquellos que necesitan cuestionar pertenencia, seguridad y estabilidad emocional y financiera todo el tiempo?

No solo eso, tambi√©n pone otra capa m√°s compleja en el debate sobre c√≥mo la sociedad (no) ve sus capas m√°s excluidas. Si fuera puramente ficticio, se podr√≠a decir que la condici√≥n inhumana de las dependencias de ICE es demasiado villana, pero est√° lejos de eso. Es tambi√©n en este punto que crece la discusi√≥n sobre el retorno de los ex detenidos a la vida social. Cuando el p√ļblico se enfrenta a esta interrupci√≥n y al regreso a prisi√≥n de aquellos que ya estaban en libertad, de manera pr√≥spera, est√°n obligados a ver no solo que para algunas partes de la poblaci√≥n simplemente no hay alternativa, sino que no hay desapego entre lo que sucede en la pantalla y lo que sucede en la vida cotidiana del ICE; si existe, es porque la versi√≥n ficticia es a√ļn m√°s fluida.

Una temporada final de una serie, cualquiera que sea, generalmente tiene una mayor carga de responsabilidad para el p√ļblico. Dos episodios tr√°gicos de una serie una vez brillante e inventiva son suficientes para que el recuerdo de los buenos tiempos se contamine en la imaginaci√≥n de su audiencia fiel y exigente. En cualquier situaci√≥n, un buen final no es necesariamente un final feliz para todos, sino que es satisfactorio en el sentido de honrar los viajes de los que est√°n dentro y los que est√°n fuera de las pantallas. La satisfacci√≥n est√° m√°s relacionada con la comprensi√≥n de por qu√© se deben tomar ciertas razones, por qu√© hay coherencia narrativa y fundamento de lo que se est√° poniendo. Tampoco se trata de un sentido de justicia con los resultados, porque a menudo esto tambi√©n es relativo. A veces se merece la felicidad, pero no se logra, y eso es parte de cualquier viaje.

En caso de El naranja es el nuevo negro, una serie cuyo protagonismo está tan dividido entre el amplio elenco, el desafío era hacer que todas las historias se cerraran y no dejar la sensación de que alguien se había quedado fuera. Esto pasa directamente por la sensibilidad, el conocimiento y el respeto que el equipo de redacción tiene con cada una de las historias, lo cual es muy claro en este tramo final.

Principalmente, que El naranja es el nuevo negro Siempre ha sido una historia sobre encontrar esperanza en la adversidad. Aunque nunca ha descuidado los problemas sociales y siempre los ha abordado en historias anteriores y en la rebeli√≥n misma, los problemas pol√≠ticos y econ√≥micos que rodean a la prisi√≥n, este a√Īo toca un punto m√°s delicado cuando pregunta c√≥mo sobrevivir a tales recortes. cruel de la vida. Muestra sin temor que no todo es una flor, y que la mayor√≠a de las cosas son, de hecho, espinas, y al mismo tiempo lo hace, tambi√©n muestra que es posible comenzar de nuevo. Sobre todo, la √ļltima temporada de naranja deja en claro que, para comenzar de nuevo, debemos aprender de los errores y verlos como trofeos.

Con siete temporadas, la serie cierra sus puertas por √ļltima vez como la serie m√°s extensa en Netflix, y una cuyo √©xito fue esencial para popularizar la plataforma entre el p√ļblico, pero no solo eso. Incluso antes de la altura de #Yo tambi√©n o cualquier movimiento por el mayor papel de la mujer en Hollywood, OITNB tuvo √©xito con un equipo de producci√≥n y reparto formado principalmente por mujeres, que abri√≥ a trav√©s de la met√°fora de la prisi√≥n todas las formas en que se cuestiona constantemente el lugar femenino, LGBT y latino. En esencia, lo que conmovi√≥ a la serie durante tanto tiempo fue la relaci√≥n entre Alex y Piper, pero la serie nunca hubiera funcionado si todo el entorno no fuera tan rico.

Esta riqueza es lo que mantiene la calidad de la serie hasta el final, y demuestra que incluso en un momento en que las producciones de televisión muy costosas e influenciadas por el cine estallan en todas partes, el formato serializado sigue vivo basado principalmente en lo que siempre ha sido Lo más importante para la televisión: buenas historias. Hay gallinas, hay gritos y hay retornos de muchos, muchos personajes que han pasado por la serie. Hay historias de redención, finales felices y otras tristes. Es parte de eso.

Adios, Litchfield. El ciclo contin√ļa, pero nos detenemos aqu√≠.

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