The Streaming War: Disney, Apple y Netflix compiten por dinero, atención y decadencia de la televisión (Análisis)

Todo por control y clic.


Netflix Apple TV +. Disney +. HBO Max. Pavo real. Prime Video. Hulu Globoplay. Mubi Criterio del canal. Quibi Looke CBS All Access. Con tantos canales de transmisi√≥n que aparecen a la izquierda y derecha de cada esquina, se destacan dos preguntas: ¬Ņcu√°l se tragar√° primero y qui√©n tendr√° el dinero para suscribirse a todo esto?

Aunque el gigantesco Netflix, de hecho, ha consolidado el camino para que hoy haya tantas compa√Ī√≠as navegando por la ola de entretenimiento a pedido, la existencia de otras compa√Ī√≠as que siguen el camino y contin√ļan lo que decididamente funcion√≥ no necesariamente significa que declive del que abri√≥ el camino. A√ļn as√≠, este parece ser el gran temor, infundado, de ciertos sectores del p√ļblico.

La reformulaci√≥n del mercado de consumo de televisi√≥n (y, por supuesto, en este sentido entendemos la televisi√≥n como el producto audiovisual en serie, y no el objeto f√≠sico) es algo c√≠clico. Cuando HBO surgi√≥ en 1972, gui√≥ la revoluci√≥n del consumo de TV y allan√≥ el camino para que las producciones en serie fueran vistas como productos serios y de calidad. Fue a partir de ah√≠ que surgi√≥ la tercera edad de oro, y el movimiento de series como The Sopranos, Mad Men y Breaking Bad significaba que la televisi√≥n ya no se ve√≠a como un producto inferior al cine, sino que se equiparaba con √©l. En ese momento, los canales abiertos (como ABC, Fox, NBC y CBS) fueron los que tuvieron que perseguirlos para mantener la relevancia de su contenido frente a las altas inversiones de los canales premium. Pero eso no significa que el modelo de serie producido con menos presupuesto y m√°s apoyo en ‚Äúcasos de la semana‚ÄĚ se haya perdido por completo. De hecho, al contrario. Solo ten√≠an que ganar.

Esto se debe a que desde el momento en que m√°s ojos comenzaron a mirar la televisi√≥n, fue posible mejorar lo que ya funcionaba sin que un modelo necesitara o quisiera destruir al otro. Las series grabadas frente a una audiencia en vivo, las comedias multic√°mara y de porristas no han perdido audiencia ni √©xito, como dicen Friends y The Big Bang Theory. El ‚ÄúCaso de la semana‚ÄĚ y los dramas procesales tampoco han perdido su lugar: The Good Doctor y Law & Order: SVU son excelentes ejemplos de esto.

Lo que cambi√≥, de hecho, fue la relaci√≥n de la audiencia con la tecnolog√≠a, con el formato de consumo y con los criterios para elegir qu√© ver o no. Y eso es exactamente lo que se discute con el aumento en la oferta de servicios a pedido. El primer cambio importante en el modelo de consumo en serie de la transmisi√≥n est√° en la l√≥gica de pensamiento del espectador, tragado por la ansiedad catapultada por las redes sociales y la idea del consumo absoluto e inmediato. La existencia simple y pura de un n√ļmero absurdo y en constante crecimiento de canales de transmisi√≥n no significa necesariamente que deba suscribirse a todos y ver todos los lanzamientos al mismo tiempo. Simplemente significa que puede elegir no solo el momento en que desea sentarse para ver un episodio de la serie, sino tambi√©n si desea suscribirse este mes a Netflix, Prime Video o Globoplay. Al mes siguiente, puede cancelar y suscribirse a otro. Existen opciones y, por primera vez, con menos burocracia.

Aun as√≠, ‚Äútener que‚ÄĚ ver todo parece ser una gran fuente de ansiedad entre los consumidores de la serie. Si, al principio, la mera conclusi√≥n de que no hay suficiente tiempo en el mundo para mantenernos al d√≠a con absolutamente todo lo que se lanza en la televisi√≥n, la transmisi√≥n y el cine trae un alivio, por otro lado, este mismo camino termina siendo perjudicial para la industria.

Tome la serie Mandalorian, el derivado de Star Wars lanzado por Disney + como ejemplo. La aventura tiene episodios lanzados semanalmente, que hicieron que una figura espec√≠fica gradualmente tomara el centro del escenario en cualquier red social. ¬ŅSer√≠a este nivel de inserci√≥n liderado por Baby Yoda si la temporada se hubiera lanzado de una vez? Posiblemente el tema hubiera sido un tema durante una semana o, a lo sumo, dos, y luego se ir√≠a dejando de lado gradualmente hasta el lanzamiento de la siguiente temporada.

Hablando en t√©rminos generales y manteniendo las proporciones adecuadas, esto es lo que sucede con Stranger Things cada temporada. Hay cinco o diez d√≠as en los que los preadolescentes de Hawkins son los temas principales en Twitter, Instagram y cualquier otro veh√≠culo de entretenimiento, despu√©s de lo cual la relevancia del tema disminuir√° dr√°sticamente. La pregunta que nunca ser√° respondida es: si el drama creado por los hermanos Duffer es que todo este √©xito ya es tan estacional, ¬Ņqu√© suceder√≠a si fuera con episodios semanales? Tal vez est√°bamos realmente mirando la pr√≥xima serie de eventos despu√©s de Game of Thrones y The Walking Dead.

El gr√°fico muestra la evoluci√≥n de las b√ļsquedas de Stranger Things en los √ļltimos 12 meses.

El punto es: si todo es importante y relevante solo inmediatamente, entonces al final nada es realmente importante y relevante. El resultado es una audiencia llena de un sentimiento de FOMO (miedo de perderse, en inglés), es decir, cuando una persona o un grupo de personas tiene miedo de sentirse excluido de un tema, porque está sobrecargado de estímulos. Son temporadas enteras que se lanzan en los servicios de transmisión cada semana, sin tiempo para que todo se consuma y, de hecho, se entienda y se absorba antes de que el reproductor automático comience el próximo episodio o el próximo avance.

La consecuencia m√°s l√≥gica de un p√ļblico espectador inundado de opciones es la retirada de mujeres ancianas c√≥modas. Quiz√°s esta sea una de las justificaciones para el largo y duradero √©xito de Grey‚Äôs Anatomy y Amigos, que a√Īo tras a√Īo siguen siendo las series m√°s vistas seg√ļn los rastreadores virtuales, como TVTime. Quiz√°s esta sea una de las razones por las que HBO y Netflix han estado luchando por los derechos de transmisi√≥n de estas comedias cl√°sicas, entre ellas, por supuesto, The Office y Seinfeld.

La segunda consecuencia de esto, a la larga, es un agotamiento de la calidad. ¬ŅC√≥mo se cancela una serie del nivel de excelencia de Tuca & Bertie despu√©s de una temporada sin que una buena parte de la audiencia leal de BoJack Horseman se entere de su existencia? Es el mismo camino fat√≠dico hacia la irrelevancia trazada por Dickinson, por ejemplo, de Apple: la buena parte de la (poca) gente que la vio ha elogiado la serie Hailee Steinfeld, pero apenas aparece en la prioridad del resto del p√ļblico frente a tantos y tantos. tantos otros lanzamientos.

Esto no significa necesariamente que la televisi√≥n est√© condenada a una ca√≠da inevitable en la calidad, sino que los caminos trazados por series como Chernobyl y Euphoria, por ejemplo, que se han convertido en asuntos semanales a medida que fueron descubiertos y difundidos en el ‚Äúboca a boca‚ÄĚ boca ‚Äú, ser√° cada vez m√°s raro. A largo y mediano plazo, esto significa que la par√°bola Peak TV comienza a girar hacia abajo. Hemos alcanzado la etapa en la que es insostenible tener tantas series en el aire al mismo tiempo, tan insostenible que el sistema en s√≠ no puede regularse. La √ļnica forma posible es reducir el n√ļmero de series, para bien o para mal. Queda por ver qu√© se guardar√° y qu√© quedar√°. Teniendo en cuenta que 13 razones por las que gana cuatro temporadas, Insatiable gana dos y un d√≠a a la vez se reduce a la cancelaci√≥n ‚Ķ tal vez las perspectivas no son buenas.

0 Shares