Watchmen 1√ó03: Laurie Blake, Ozymandias y Mars Links ‚Äď Noticias de la serie

Una inmersión más profunda en las referencias a HQ en el tercer episodio.


¬°Atenci√≥n! Contiene SPOILERS de Watchmen temporada 1 episodio 3, ‚ÄúElla fue asesinada por basura espacial‚ÄĚ

En sus a√Īos al frente de Lost, y luego dirigiendo las tres temporadas de The Leftovers con la habilidad de un director, una cosa que Damon Lindelof nunca dej√≥ de hacer bien: complicarse para explicar. La narrativa misteriosa, que funcion√≥ tan bien en esas dos series porque se construyeron sobre la base de preguntas sin respuesta, sobre la isla o el paradero del 2%, tiene otro tipo de espacio en Vigilantes, a√ļn m√°s subjetivo y menos lineal. Es a partir de esto que el tercer episodio de la serie profundiza en la mayor cantidad de referencias al cuartel general hasta ahora, con Laurie Blake, finalmente confirmando el paradero de Adrian Veidt y ‚Ķ ‚Äúcosas‚ÄĚ azules.

A pesar de que Vigilantes En gran parte una historia original con nuevos personajes (algo que fue notorio en los dos episodios de apertura), ‚ÄúShe Was Killed by Space Junk‚ÄĚ establece un cambio importante en esa estructura. El episodio presenta a Jean Smart interpretando a Laurie Blake (asumiendo el apellido de su padre, el Comediante), una Laurie que despu√©s de 30 a√Īos todav√≠a sufre la ausencia del Doctor Manhattan y pasa horas en una cabina telef√≥nica envi√°ndole mensajes y chistes sobre √©l en Marte. Ella abandon√≥, junto con el apellido de su madre, la identidad de Vigilante, quien le dio el t√≠tulo de Spectral II. Ahora, Laurie es una investigadora del FBI que trabaja en Washington, DC, asignada a Tulsa, Oklahoma, para investigar el asesinato de Judd (Don Johnson).

Cuando Laurie llega a su nuevo destino y conoce a Angela Abar (Regina King), se enfrenta a los dos ángulos que existen en esta historia. Hasta entonces, todo el protagonismo se dejó a Sister Night y a los otros personajes inéditos creados por Lindelof, con la excepción de la diversión semanal para mostrar lo que Adrian Veidt está tratando de hacer. Ahora, tenemos a alguien en primera línea que fue esencial para la historia creada por Alan Moore y Dave Gibbons, no solo compartiendo el centro de atención sino tomando la narrativa y el punto de vista por sí mismos.


La confrontaci√≥n inmediata entre las dos figuras solo gana m√°s peso cuando tenemos la noci√≥n de que detr√°s de ellas est√°n los nombres de Regina King y Jean Smart. La desconfianza, al mismo tiempo que se opone a lo viejo y lo nuevo (traducido aqu√≠ por las figuras de lo tradicional y lo sin precedentes), muestra que Laurie adopt√≥ un estilo de vida m√°s c√≠nico y esc√©ptico en los a√Īos que pasaron entre la historia de la d√©cada de 1980 y Lo que estamos rastreando en 2019.

Todo el episodio est√° cosido en el fondo por la broma que Laurie le cuenta al Doctor Manhattan en la cabina telef√≥nica azul, una broma larga y fuera de secuencia lineal que presenta como personajes a los cuatro Vigilantes que est√°n en el mismo marco al estilo de Andy Warhol, quien decora la pared de su departamento de DC: ella, el doctor Manhattan, Rorschach y el b√ļho, con quien Laurie tambi√©n tuvo una relaci√≥n en Graphic Novel. La broma habla sobre el desaf√≠o a la figura divina, una ni√Īa peque√Īa (que es ella misma) matando a Dios con un ladrillo arrojado al aire y esta deidad pr√°cticamente incuestionable que se va al infierno.

La gracia en este cuestionamiento de Dios es algo que no tiene precedentes para Lindelof y su colega con quien firma el gui√≥n del episodio, Lila Byock. El d√ļo tambi√©n escribe uno de los episodios m√°s memorables y sensoriales de Los restos, y quiz√°s de la historia de la TV: ‚ÄúEs un mundo de Matt, Matt, Matt, Matt‚ÄĚ, el episodio 5 de la tercera temporada. Como si eso no fuera suficiente, el tema es algo que ha fascinado al showrunner desde Lost y, precisamente por eso, estar de vuelta aqu√≠ transmite una sensaci√≥n de integridad al trabajo, conectado a los otros dos que marcan su trayectoria en la televisi√≥n.


Lo que aprendemos aqu√≠, por lo tanto, es que esta Laurie est√° lejos de ser la misma Laurie que conoc√≠amos en Graphic Novel. El tiempo y las tres d√©cadas entre un trabajo y otro lo han cambiado dr√°sticamente, y esto est√° claro en la forma en que cuestiona a Angela Abar y plantea el mismo cuestionamiento que pas√≥ durante las primeras horas de producci√≥n: ‚Äúlo que diferencia a un polic√≠a de un vigilante? La respuesta a esta pregunta es inexistente, pero las consecuencias de esta no distinci√≥n se sienten en todo momento, incluso en la escena del memorial a Judd Crawford, cuando un miembro de la S√©ptima Kavalaria intenta cometer un acto terrorista y se enfrenta a Laurie y Un disparo descuidado y sin temor a las consecuencias. Despu√©s de eso, Angela ingresa por completo al modo superh√©roe para asegurarse de que nadie resulte herido por la inminente explosi√≥n de una bomba, y luego tenemos el hallazgo m√°s obvio y al mismo tiempo visible: en estas dos mujeres, d√≥nde termina el instinto policial y d√≥nde comienza el instinto. ¬Ņvengador?

En cualquier caso, el tercer episodio de Vigilantes Hasta ahora es el ADN más cargado del trabajo desarrollado por Alan Moore y Dave Gibbons. La formalización de Jeremy Irons como Adrian Veidt está definitivamente sellada: él mismo admite su identidad y después de eso aparece vestido con el viejo uniforme de Ozymandias, de modo que no hay duda; el paralelo entre Edward Blake, el comediante, y los esqueletos en el armario de Judd están completamente abiertos. Al igual que el ex Vigilante, el jefe de policía muerto colgado de un árbol parece tener secretos que no necesariamente coinciden con su posición como alguien cuyo trabajo debería ser proteger a la población. Laurie no es la primera en ver este parecido, ni es la primera en admitirlo en voz alta, pero es la primera en sacar una carcajada sarcástica de Angela con la amenaza de que no está allí para tolerar héroes y hombres enmascarados.
Esta dinámica hostil entre los dos, de hecho, solo contribuye a la idea de que estos son personajes ricos en contradicciones e ideologías: la contradicción en la que viven, odiando lo que ellos mismos representan, de alguna manera reprime la dinámica en la que Las oficinas centrales vivían en el contexto social e histórico en el que fueron lanzadas.


Cualesquiera que sean las consecuencias, estamos en 2019, y Vigilantes No tiene miedo de mostrarlos. Lo que hace unas d√©cadas era el miedo al ‚Äúfantasma rojo‚ÄĚ, algo que deber√≠a restringirse a las ficciones orwellianas, se reemplaza por la simple observaci√≥n de que nosotros, como sociedad, hemos fallado. La figura divina se ha convertido en algo fr√≠o y distante en una realidad en la que parece no haber soluciones ni esperanza: la falta de diferencia entre un polic√≠a y alguien cuyo poder econ√≥mico o fuerza f√≠sica se ha elevado a la cabeza y se ha convertido en un h√©roe que no conoce reglas ni leyes. se abre ampliamente que la estructura de poder, si bien algo cuya existencia deber√≠a servir para garantizar la seguridad, se ha convertido en lo contrario: la similitud con las milicias no est√° lejos del espectador brasile√Īo.

No es dif√≠cil concluir, a pesar de todo esto, que hay algo m√°s en esta serie que todav√≠a no podemos ver completamente: algo que tiene que ver con los extra√Īos experimentos de Adrian Veidt, con autos cayendo del cielo y un hombre de 102 a√Īos en un silla de ruedas que dice haber asesinado a Judd. Tendremos que esperar para comprender completamente la imagen que se est√° dibujando, no muy diferente de cu√°nto tenemos que esperar para comprender cu√°l fue el gran plan en acci√≥n en los 12 vol√ļmenes de HQ.

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