La era posterior al terror: la segregación problemática de un género consolidado (Análisis)


¬ŅCu√°l es el sentido de aprecio por el miedo? Dado que el miedo es un sentimiento tan inexplicable, visceral y desconcertante, la racionalizaci√≥n del placer por lo desconocido se vuelve pr√°cticamente desconocida dentro de la comunidad cient√≠fica. A lo largo de la facilitaci√≥n progresiva de obtener datos y estudios sobre los agentes que causan miedo, especialmente por parte de los cineastas, la forma de producir y consumir terror en los cines ha ido cambiando cada vez m√°s.

Sin embargo, junto a este evento, tambi√©n apareci√≥ una especie de terminolog√≠a variable en las obras de terror: el post-terror, acu√Īado por primera vez en un art√≠culo de The Guardian, escrito por el periodista estadounidense Steve Rose. En el texto, cita principalmente la pel√≠cula Ao Cair da Noite (2017) y utiliza la decepci√≥n de los televidentes de la corriente principal como punto de partida para detallar su argumento.

A partir de entonces, el subg√©nero se convirti√≥ en una m√©trica indirecta e invisible para definir cualquier tipo de pel√≠cula clasificada como ‚Äúterror‚ÄĚ que escap√≥ del patr√≥n de Invocaci√≥n del mal, Annabelle, It ‚Äď The Thing, Paranormal Activity, o cualquier otro l√≠der absoluto de taquilla. Con eso, se lee: Run!, Hereditary, The Babadook, Chain of Evil, The Witch, Neon Demon, At Nightfall y, por supuesto, el reci√©n lanzado Evil Doesn‚Äôt Wait for the Night ‚Äď Midsommar.

Pero, aunque no es posible percibirlo tan claramente al principio, hay un problema algo problem√°tico en esta separaci√≥n. El ‚Äúpost-terror‚ÄĚ se ha convertido en una especie de muleta f√°cilmente utilizada por varios cr√≠ticos que no logran encontrar definiciones objetivas para pel√≠culas con diferentes propuestas. De un d√≠a para otro, se descubri√≥ que era posible construir un trabajo que fuera a la vez aterrador, alusivo, denso y psicol√≥gico.

Anochecer (2017).

El cine de terror siempre ha sido uno de los campos más democráticos, subversivos y arbitrarios de la industria. Y, como con cualquier otro tipo de entretenimiento, hay algunas técnicas más utilizadas (y, por consiguiente, menos originales) para atraer la atención de los tipos más variados de audiencia, y otras que son más elaboradas y menos superficiales.

Tome los famosos jumpscares, o, muy brevemente, los viejos sustos. Como con cualquier otra opci√≥n de elemento narrativo, el jumpscare se puede usar de manera favorable o deshonesta, dependiendo del nivel de calidad de la trama. It ‚Äď The Thing, por ejemplo, pudo comprender completamente el tipo de audiencia que deseaba alcanzar y se bas√≥ en la figura de Pennywise como una justificaci√≥n plausible para llevar las escenas de exhibici√≥n al nivel correcto. Pero no siempre es as√≠.

Sin necesariamente nombrarlos por su nombre, ciertamente has visto una historia de terror como esta: débil, insostenible y mal elaborada, pero llena de sustos innecesarios, colocada de todos modos dentro de la trama. Al final, el problema no es el uso de la técnica, sino la deshonestidad de su aplicación. Y eso se aplica a cualquier tipo de trabajo, independientemente de a quién se llegue: al contrario de lo que sugiere la elitización implícita del término posterior al terrorismo.

Es innegable que la nueva ola de pel√≠culas de terror es extremadamente relevante para reforzar la importancia del g√©nero en los festivales. ¬°Correr!Por ejemplo, Jordan Peele convirti√≥ al primer hombre negro en ganar el Oscar al Mejor Gui√≥n Original en estos m√°s de 90 a√Īos de premios. No solo eso, sino que la industria misma ha llegado a ver el horror como un punto de atenci√≥n extremadamente importante despu√©s de d√©cadas de ser subestimado. Pero todav√≠a es el comienzo (ignore, m√°s recientemente, el excelente desempe√Īo de Toni Collette en Hereditario en premios m√°s grandes, es un ejemplo de esto).

¬°Correr! (2017)

Pero aqu√≠, quiz√°s lo m√°s importante de todo es no confundir el comienzo de un nuevo momento con la creaci√≥n de un subg√©nero sin precedentes. Si le pidi√©ramos a alg√ļn espectador que hiciera una definici√≥n objetiva del concepto de ‚Äúpost-terror‚ÄĚ, probablemente escuchar√≠amos lo que significa terror psicol√≥gico. Y eso ha estado sucediendo durante m√°s de un siglo, aunque ahora solo est√° recibiendo m√°s atenci√≥n.

Entonces, ¬Ņqu√© explica el surgimiento del t√©rmino? ¬ŅD√≥nde surgi√≥ el intento de emerger un paralelo al posmodernismo aplicado dentro de un nicho tan espec√≠fico? Quiz√°s el secreto est√° esperando. Gran parte del horror se esperaba a principios de la d√©cada, y recibi√≥ poco en comparaci√≥n con la marea de 2015 hasta el momento. Cuando aparecieron los primeros rastros de narraciones m√°s sutiles, alusivas y metaf√≠sicas, se rompi√≥ una barrera invisible y nosotros, los humanos completamente predecibles, fuimos tras una justificaci√≥n: as√≠ naci√≥ el post-terror.

Pero estamos tratando con algo que no existe, y tal vez el t√©rmino ni siquiera fue popularizado por Steve. Pero morfol√≥gicamente (nuevamente haciendo una comparaci√≥n con el posmodernismo), esta palabra ‚Äúnueva‚ÄĚ indica una desviaci√≥n del horror est√°ndar para la concepci√≥n de algo nuevo. Sin precedentes. Y el error radica, precisamente, en creer que el terror ya no trae historias densas, metaf√≥ricas y subversivas durante mucho tiempo. En la lucha de los entusiastas del g√©nero por un mayor reconocimiento en la industria, la insistencia en separar las historias en diferentes clases solo perpet√ļa el problema de la segregaci√≥n.

El bebé de Rosemary (1968).

Psycho mató a su protagonista en medio de la película. Rosemary’s Baby nunca muestra la terrible cara del mal. La noche de los muertos vivientes usó zombis para establecer paralelos sociales. El exorcista exploró dogmas religiosos casi intocables. La masacre de la motosierra trajo una nueva concepción al villano. La bruja de Blair redefinió el concepto de marketing en internet.

El post terror siempre ha existido, pero pasó mucho tiempo antes de que pudiera ver la luz solar como parte integral de su propio género. Esforcémonos por mantenerlo así, y no al revés.

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